La intensa nieve y el frío extremo del pasado domingo en la provincia de Mendoza ocasionaron el cierre de escuelas públicas y privadas para garantizar la seguridad de la comunidad educativa. Aunque las clases presenciales fueron suspendidas en dos oportunidades para el turno mañana y un día para el turno tarde, el dictado no se interrumpió.
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Pese al frío extremo y la nieve, escuelas de Mendoza garantizaron el cursado con distintas estrategias
Instituciones públicas y privadas desplegaron estrategias digitales para mantener el ritmo académico pese al clima. La conexión con las familias fue clave.
Desde la Dirección General de Escuelas (DGE) explicaron a este medio que los días lunes 30 de junio y el martes de 1 julio se activaron protocolos de trabajo pedagógico no presencial para asegurar la continuidad del ciclo lectivo. La medida se tomó a raíz de las nevadas y los problemas de transitabilidad en las rutas.
Suspensión de clases presenciales con continuidad pedagógica
Las direcciones primarias, secundarias y de gestión privada comunicaron que “la idea era asegurar la continuidad del trabajo pedagógico en un formato no presencial y dar cumplimiento a la carga horaria”. Por ese motivo, se promovió el uso de canales virtuales y se priorizó la comunicación con las familias.
El dictado de clases se sostuvo en los horarios habituales, a través de plataformas educativas, correo electrónico, grupos de WhatsApp, radio escolar o redes sociales. “Algunos habrán podido hacer sincrónico, otros asincrónicos y van haciendo los trabajos para que esos días no queden perdidos”, explicaron desde la DGE.
Las instituciones, tanto estatales como privadas, organizaron las jornadas con momentos sincrónicos (en vivo) y asincrónicos (con actividades y entregas en línea). En caso de dificultades de conectividad, se propuso el uso de cuadernillos impresos, boletines informativos o incluso la utilización de radio comunitaria.
Desde la Dirección de Educación Privada se remarcó que “cada institución deberá arbitrar los medios para realizar las clases en formato virtual” y que los equipos directivos y docentes deben “garantizar la continuidad de las trayectorias de todos los estudiantes, al igual que el cumplimiento de la carga horaria”.
El rol de las familias y la diversidad de contextos
En el ámbito público, se reforzó el acompañamiento a las escuelas a través de los equipos de supervisión, que realizaron el seguimiento de los casos críticos y aseguraron la continuidad de las trayectorias escolares de todos los estudiantes, en formato virtual. Además, se recomendó “mantener la comunicación con las familias para que puedan acompañar desde sus hogares”.
En el caso de escuelas secundarias, se sugirió también la implementación de instrumentos de evaluación virtual, como cuadernos digitales, carpetas, autoevaluaciones, foros, proyectos o evaluaciones orales por videollamada. Para Educación Física, los docentes ofrecieron videos, clases en vivo, desafíos motrices y cuadernillos orientados al movimiento y el autocuidado.
La situación también puso en primer plano el cuidado emocional. Desde las direcciones de línea se recomendó “fomentar espacios de contención y diálogo abierto, donde los estudiantes puedan expresar sus inquietudes y sentimientos”, designando referentes para derivaciones necesarias.
Así, con una combinación de herramientas digitales, estrategias impresas y diálogo constante con las familias, el sistema educativo de Mendoza logró mantener el vínculo pedagógico durante la contingencia. Las clases virtuales fueron la herramienta clave para que la nieve no detuviera el aprendizaje.