Este 3 de abril se cumplen 24 años de la desaparición de María de los Ángeles “Marita” Verón, en Tucumán, un caso que aún no tiene resolución. Desde entonces, la búsqueda y el reclamo de justicia por parte de su madre, Susana Trimarco, continúan vigentes y se han convertido en un símbolo de la lucha contra la trata de personas en Argentina.
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Marita Verón, 24 años después: la desaparición que transformó la lucha contra la trata de personas
Tras 24 años, la búsqueda de Marita Verón continúa mientras su historia marcó cambios en leyes y políticas contra la trata.
Marita, de 23 años, fue vista por última vez al salir de su casa para asistir a una consulta médica y nunca regresó. Con el tiempo, el caso permitió descubrir redes de explotación sexual y desembocó en un juicio histórico.
El proceso judicial culminó en 2014 con condenas de entre 10 y 22 años de prisión para diez acusados por retención y ocultamiento agravado con fines de prostitución, aunque las penas comenzaron a cumplirse recién en 2017, cuando la sentencia quedó firme.
Las pistas en Paraguay y la búsqueda incansable de Trimarco
A lo largo de los años, la búsqueda de la madre de Marita Verón nunca se detuvo. Una de las pistas más impactantes surgió en Paraguay, donde se indicó que Marita podría haber sido vista en condiciones extremas. Sin embargo, posteriormente se confirmó que la mujer falleció en Capiatá y se realizaron estudios para determinar su identidad.
Trimarco relató que recibió información desde Asunción sobre la persona en situación de abandono: “Anda comiendo de los basureros, supuestamente es mi hija. Estaría en una situación horrorosa”. Incluso recibió una imagen, que decidió no hacer pública por su crudeza: “Es cuero y hueso, está desfigurada. Para mí, como madre, es un puñal en el pecho”.
La desaparición de Marita no solo impulsó la investigación judicial, sino que también motivó cambios estructurales, como la creación de la Fundación María de los Ángeles, desde donde Trimarco brinda asistencia a víctimas de trata y promueve leyes específicas para combatir este delito.
Las condenas que marcaron un precedente
Entre los acusados, Daniela Milhein y Alejandro González recibieron 18 años por retención y ocultamiento agravado, mientras que los hermanos José Fernando Gómez y Gonzalo Gómez fueron condenados a 22 años.
A Domingo Andrada, policía, se le impusieron 17 años; a Carlos Alberto Luna, 17 años como partícipe necesario. Azucena Márquez recibió 15 años, Humberto Derobertis 12 años, y tanto Paola Gaitán como Mariana Bustos, 10 años cada una por su conocimiento y participación en el ocultamiento.
Estos fallos representan un antecedente judicial clave en la lucha contra la trata de personas en Argentina, aunque la ausencia de Marita mantiene viva la búsqueda de justicia.