Tras un exitoso amerizaje en el océano Pacífico, los equipos de rescate de la NASA abrieron la escotilla de la cápsula Orión para extraer a los cuatro astronautas de la misión Artemis II. La tripulación, integrada por Wiseman, Glover, Koch y Hansen, abandonó el habitáculo dos horas después del impacto, confirmando el éxito total de la histórica travesía a la Luna.
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Hasta la Luna, ida y vuelta: el emocionante momento en el que abren la cápsula del Artemis II
Los astronautas de la NASA regresaron a la Tierra tras rodear la Luna. Conocé los detalles del rescate y el momento en que abrieron la cápsula.
El operativo de rescate en el Pacífico
La misión Artemis II concluyó oficialmente tras 10 días de viaje alrededor de la Luna, marcando el primer vuelo tripulado a la órbita lunar en más de medio siglo. El descenso final se produjo frente a las costas de California, donde la nave desplegó un sistema de 11 paracaídas para reducir su velocidad antes de tocar el agua.
Una vez que la cápsula Orión se estabilizó gracias a sus sistemas de flotación, equipos especializados de la marina y la agencia espacial iniciaron el protocolo de extracción. Los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen permanecieron dentro del módulo durante dos horas hasta que la escotilla fue abierta de manera segura por los rescatistas.
Tras salir del habitáculo, los miembros de la tripulación siguieron un riguroso protocolo:
- Fueron ayudados a subir a una balsa inflable para su traslado inicial.
- Se los evaluó médicamente dentro de la misma cápsula y durante las tareas de rescate.
- Más tarde fueron transportados en helicóptero hacia el buque USS John P. Murtha.
- Finalmente, en el Centro Espacial Johnson en Houston, se terminaron de hacer los controles médicos de forma exhaustiva.
Un reingreso extremo a la atmósfera
El momento más crítico del retorno ocurrió minutos antes del amerizaje, cuando la nave atravesó la atmósfera terrestre a velocidades cercanas a los 40.000 km/h. Durante esta fase, el escudo térmico de la Orión debió soportar temperaturas extremas que superaron los 2.700 grados Celsius para garantizar la integridad de los tripulantes.
La maniobra incluyó una elevación del módulo de exactamente 18 segundos para fijar el ángulo de entrada correcto y evitar que el habitáculo rebotara contra la atmósfera. A pesar de quedar incomunicados temporalmente por el plasma generado alrededor de la nave, el sistema de navegación funcionó según lo previsto.
El camino hacia la misión Artemis III
Desde el centro de control en Houston, el cierre de la jornada fue celebrado con aplausos al confirmarse que los cuatro astronautas se encontraban en buen estado de salud. El éxito de este vuelo validó la tecnología operativa para misiones de largo alcance y consolidó las bases para el próximo gran paso de la humanidad.
“Aprendimos mucho para la próxima misión Artemis III”, destacó Jared Isaacman, administrador de la NASA, subrayando que este resultado permite avanzar hacia el objetivo final: concretar un nuevo alunizaje tripulado y, en el futuro, planificar expediciones hacia Marte. Con el retorno seguro a la Tierra, el programa espacial estadounidense entra en una nueva etapa de exploración profunda.