La actividad aseguradora atraviesa todos los ámbitos de la vida y representa mucho más que un gasto: es un respaldo clave frente a imprevistos. El seguro suele estar en un segundo plano, hasta que ocurre un siniestro y pasa a ser fundamental. ¿Cuál es su influencia en nuestro día a día?
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Hasta dónde influyen los seguros en la economía y nuestra vida diaria
Los seguros atraviesan todas las actividades humanas. Conocé sobre los intermediarios y cultura aseguradora, claves en la vida cotidiana, en esta nota.
¿Qué magnitud tiene en la economía la actividad aseguradora?
En el país, el sector tiene un peso enorme. Para dar un ejemplo concreto: al 30 de junio, las compañías cerraron balances por 10.364.440 millones de pesos en primas emitidas. Además, en el primer trimestre de este año ingresaron 960.000 siniestros en todo el país. En la provincia de Mendoza, esa cifra representa aproximadamente un 5% del total.
Estos números muestran que el seguro no solo es clave para los individuos, sino también para la economía nacional. Las aseguradoras son grandes inversores, lo que implica que los fondos que administran tienen un impacto directo en el país. En definitiva, el seguro es un respaldo que da respuesta a situaciones críticas, donde de otra forma sería muy difícil salir adelante.
Seguros: ¿cuál es el rol que cumplen los intermediarios?
La comercialización de seguros se realiza a través de distintos canales: páginas web, bancos, tiendas minoristas e incluso grandes cadenas que, además de vender electrodomésticos, también ofrecen pólizas.
Sin embargo, los productores asesores de seguros, los brokers y las organizaciones especializadas tienen roles distintos. Representan el 74% del mercado y están regulados por la Ley 22.400, que es una de las pocas en el mundo que establece un marco específico para la actividad de los intermediarios.
Durante la pandemia se evidenció aún más la importancia de este trabajo: mientras las aseguradoras no podían brindar atención directa, los asesores de seguros acompañaron a los asegurados. También gestionan alternativas cuando las pólizas se encarecen, porque al no depender de una sola compañía, pueden ofrecer coberturas más adecuadas.
En definitiva, el intermediario no es solo alguien que vende un seguro, sino quien asesora, resuelve y acompaña en momentos clave.
¿Las personas tienen conciencia aseguradora?
La conciencia aseguradora ha cambiado con el tiempo. En el caso de los automotores, que siguen siendo el riesgo principal, el proceso fue gradual: primero la responsabilidad civil obligatoria, luego el seguro contra terceros, más tarde la cobertura total y hoy las pólizas con franquicia.
A esa base se suman otros rubros que crecen: los seguros de hogar, los de celulares y los combinados familiares. También hay un avance en seguros de vida y de riesgos del trabajo. Cada producto responde a necesidades distintas, pero todos tienen en común la búsqueda de tranquilidad frente a la inseguridad y otros riesgos.
Un dato a tener en cuenta: entre junio y julio de este año, el robo de automotores aumentó un 14% en el país. Esto genera mayor demanda, pero también lleva a que las compañías ajusten coberturas, como ocurre con los robos parciales de cubiertas, donde algunas limitan la reposición a dos por año.
Al mismo tiempo, hay que reconocer que existe un problema con el fraude o estafas. Hay denuncias de robos simulados o daños inventados, lo que provoca que se encarezcan las tarifas para todos. En esos casos, las compañías pueden desestimar el reclamo o incluso avanzar con denuncias penales.
Por eso, se insiste en respetar la ley y entender que las malas prácticas afectan al conjunto. La conciencia aseguradora no se trata solo de contratar una póliza, sino también de usarla con responsabilidad.
Escuchá mi columna todos los martes a partir de las 11:30 en Aconcagua Radio 90.1, en el programa Hermoso Caos, con la conducción de Pablo Pérez Delgado y Nimsi Franciscangeli.