La sexualidad y el placer no es solo cuerpo, también es mente, emociones y experiencias. Una de cada diez mujeres sufre trastorno orgásmico femenino, un problema más frecuente de lo que se admite y que suele pasar inadvertido entre tabúes, mitos y diagnósticos erróneos.
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El placer que no llega: cómo la mente influye en el orgasmo femenino
Aunque muchas lo callan, el trastorno orgásmico femenino afecta a una de cada diez mujeres. La sexualidad no siempre responde al cuerpo, sino a la mente.
El 95% de los casos no tiene una causa física, sino psicológica o situacional. Esto significa que la mayoría de las mujeres que no logran alcanzar el orgasmo podrían estar atravesando conflictos emocionales, ansiedad o tensiones con la pareja más que un problema médico.
La sexualidad y el placer no es solo cuerpo, también es mente, emociones y experiencias
Preorgasmia, anorgasmia y los mitos de la sexualidad femenina
Es importante distinguir entre dos términos clave: preorgasmia (cuando la mujer siente que está por llegar al orgasmo pero algo se bloquea) y anorgasmia (la ausencia total del orgasmo). Ambas pueden aparecer a lo largo de la vida y tienen múltiples causas:
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Educación sexual represiva o cargada de culpa.
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Ansiedad por rendimiento o miedo a "no cumplir".
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Trastornos emocionales como la depresión o el estrés.
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Secuelas de experiencias traumáticas o abusos no elaborados.
Cada mujer vive su orgasmo de manera distinta; no hay un molde universal del placer. Los mitos (como creer que el orgasmo debe llegar al final del encuentro o con penetración) solo generan frustración y ansiedad.
El rol del cerebro y la ansiedad por rendimiento
Uno de los ejes más reveladores en este tema es la función del cerebro. Cuando una mujer empieza a comparar lo que siente hoy con lo que sentía antes, el cerebro sería como un vecino molesto y empieza a sabotear el momento.
Ese "ruido mental" desencadena una ansiedad por rendimiento, una tensión que impide disfrutar y genera un círculo vicioso: cuanto más se intenta llegar, más se aleja el orgasmo.
Uno de los ejes más reveladores en este tema es la función del cerebro
Tratamientos, comunicación y mindfulness sexual
La buena noticia es que el trastorno orgásmico femenino tiene tratamiento. La mayoría de los casos mejora con terapia psicológica orientada a reducir la ansiedad, acompañamiento sexológico y técnicas de mindfulness sexual, una práctica que ayuda a reconectar cuerpo y mente en el momento presente.
La comunicación en la pareja sigue siendo la herramienta más poderosa. Hablar sin miedo sobre el placer, los miedos y las preferencias puede evitar años de malentendidos. Fingir, en cambio, perpetúa la distancia emocional.
De esta manera, la sexualidad femenina no debe medirse en estadísticas, sino en experiencias reales. Fingir placer o callar la frustración no resuelve nada; en cambio, abrir la conversación puede ser el primer paso hacia una sexualidad más libre, consciente y auténtica.
Escuchá mi columna todos los miércoles a las 17, en Aconcagua Radio 90.1 en el programa Haciendo Cumbre, con la conducción de Emiliano Serrano y Cecilia Zabala.
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