Cada 13 de abril, el Día Internacional del Beso invita a poner en pausa la rutina y celebrar uno de los gestos más simples y universales del afecto humano. Lejos de ser solo un símbolo romántico, el beso atraviesa culturas, épocas y significados, y hoy tiene su propio día para recordarlo.
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Día Internacional del Beso: el llamativo origen detrás del 13 de abril
Este 13 de abril se celebra el Día Internacional del Beso. Descubrí el lado científico sobre esta demostración de afecto.
Día Mundial del Beso: por qué se recuerda el 13 de abril
El origen de esta fecha es tan particular como llamativo. Se remonta a Tailandia, donde en 2013 una pareja rompió el récord mundial del beso más largo, con una duración de 58 horas, 35 minutos y 58 segundos. La marca anterior, también de los mismos protagonistas, había sido en 2011. Este curioso concurso, que coincidió con las celebraciones del Día de San Valentín, terminó por instalar el 13 de abril como una jornada dedicada a este gesto.
Más allá de su origen anecdótico, la efeméride hoy tiene un significado más amplio. Se convirtió en una oportunidad para expresar cariño, reforzar vínculos y reflexionar sobre la importancia de los gestos cotidianos en las relaciones humanas. El beso, en sus múltiples formas, puede representar amor, amistad, respeto o incluso reconciliación.
Detrás del beso: qué dice la ciencia sobre el acto
Desde el punto de vista científico, el beso también tiene explicaciones interesantes. Diversas teorías sostienen que esta práctica podría haberse originado en los primeros hábitos de alimentación entre madres e hijos o como una forma primitiva de reconocimiento entre individuos. Además, estudios en antropología evolutiva sugieren que besar permite intercambiar señales químicas a través de la saliva, lo que ayudaría a evaluar la compatibilidad entre parejas.
A nivel biológico, besar activa una compleja red de reacciones en el cerebro, con la liberación de dopamina, oxitocina y serotonina, hormonas vinculadas al placer, el apego y el bienestar. Incluso, investigaciones observaron conductas similares en primates como chimpancés y bonobos, lo que refuerza la idea de que el beso podría ser un comportamiento con raíces evolutivas profundas.
Fuente: BBC y Página 12