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Derechos y oportunidades

Cómo el voluntariado está cambiando la vida de los jóvenes en Mendoza

Generando Puentes trabaja en 10 barrios del Gran Mendoza con educación, apoyo y contención. Historias que muestran cómo gestos de solidaridad transforman vidas.

Por Celeste Funes

El voluntariado está transformando vidas en los barrios populares de Mendoza: jóvenes que encuentran un propósito, comunidades que se organizan e infancias que recuperan espacios de juego y aprendizaje. A través de iniciativas como Generando Puentes, el compromiso cotidiano produce cambios pequeños y grandes que, según sus protagonistas, terminan por marcar el rumbo de cada historia.

Un voluntariado que crece en los barrios populares

Johana Soria tiene 28 años y es una de las coordinadoras de Generando Puentes (GP), describe el mapa de la acción con un tono firme pero cargado de afecto: “Trabajamos en 10 barrios populares del Gran Mendoza. Allí implementamos espacios para acompañar la primera infancia, brindar apoyo escolar o talleres de peluquería”. Esa presencia sostenida es la columna vertebral del proyecto: equipos que llegan, semana tras semana, con propuestas concretas para acompañar a niños, adolescentes y familias.

escuela móvil voluntariado generando puentes

La escuela móvil con la que la organización brinda a chicos y adolescentes clases de distintos niveles.

En diálogo con SITIO ANDINO, en el marco de la Expo Mendoza Voluntaria que se realizó el sábado 22 en el departamento de Godoy Cruz, Johana explicó por qué esos dispositivos son tan necesarios: “Vamos a barrios en lo que se ve mucho la situación de pobreza extrema, tanto en lo habitacional como en la dificultad para el acceso a los derechos, al servicio de salud, a la educación”. Frente a esa realidad, GP baja las intervenciones a la escala del día a día: caminatas, entrevistas, talleres que intentan que la escuela llegue hasta donde el acceso es complicado.

Una herramienta única en Argentina: la escuela móvil

Para acercar educación y recursos, la organización incorporó una herramienta inédita en el país: la escuela móvil. Johana la describe con entusiasmo: “Es un dispositivo que a nosotros nos donan desde Europa y es la única en Argentina. Lo que hace es, como dice la palabra, movilizar este dispositivo a los lugares de difícil acceso”.

La escuela móvil trae láminas, juegos y actividades pensadas por edades: “Se trabaja desde ESI hasta numeración, alfabetización, lógica... Dependiendo de la lámina se trabajan diferentes objetivos y diferentes edades”.

Esa lógica de cuidado y formación también pasa por la contención del propio grupo, puesto que los voluntarios no van solos: “Cada equipo está conformado por varias personas; siempre vamos o en duplas o con un equipo detrás que siempre está conteniendo, capacitando y escuchando”. Además, la organización ofrece espacios de supervisión y formación continua: “Tenemos la posibilidad de reunirnos cada 45 días y compartir entre nosotros” las experiencias.

taller peluquería voluntariado generando puentes

Taller de peluquería en barrios populares.

La historia de Mili: del barrio al voluntariado

Del otro lado de la experiencia aparece Milagros —“Mili”—, quien vive en carne propia la realidad de los barrios populares y hoy es una voluntaria que devuelve lo recibido. Su historia conmueve por la convicción, fuerza y cariño de su relatora: “Yo empecé chiquitita, Generando Puentes iba al barrio El Vertedero, donde yo crecí, que queda enfrente de un basural.” De beneficiaria a protagonista, su relato resume el impacto del vínculo: “Se convirtieron en mi familia. Son algo muy hermoso.”

Mili habla desde la experiencia cotidiana, hoy da fútbol en ese mismo barrio que la vio crecer y, ahora, asumir un rol de sostén y motivación para los más peques, ya que está siendo “preparada para ser educadora”. Para ella, el voluntariado es una extensión de su proyecto de vida, y explica con crudeza y ternura por qué eligió quedarse: “Pude salir de ese barrio... ¿por qué ellos no? Todos tienen ese derecho” Esa frase condensa la apuesta ética que mueve a la organización: crear oportunidades donde prima la falta de opciones.

niños voluntariado generando puentes

Generando Puentes acompaña a infancias y adolescencias de barrios populares en la educación y el conocimiento de sus derechos.

Ambas entrevistadas coinciden en la centralidad del vínculo. Johana, por su parte, celebra ver cómo a partir de esta herramienta los chicos se acercan con alegría: "Lo disfrutan, lo esperan y nosotros somos también muy felices cuando vamos”. Mili, desde la vivencia, traza el efecto: “Quienes tienen 5, 6, 7, 8 años no saben de sus derechos, yo no sabía de mis derechos con 19 años. Ahí entramos nosotros. Yo a ellos les digo: 'Si van todo el mes a la escuela, los llevo al parque'”. Esa promesa práctica, darles un espacio para disfrutar del juego y para que puedan distenderse -puesto que muchos pequeños atraviesan realidades complejas- muestra cómo la organización combina afecto y motivaciones concretas.

La constancia de los jóvenes como motor de cambio

Ambas subrayan la idea de que el cambio no es instantáneo, sino acumulativo. Johana insiste en la necesidad de acompañamiento sostenido, por este motivo, el equipo va entre tres o cuatro veces a la semana a los barrios, de lunes a sábado. Mili, con un cariño que contiene, confirma la importancia de la constancia: “Yo voy a dar fútbol los días sábados en la mañana. A los chicos que vienen a la escuela les doy una oportunidad para que sean niños”.

niños jugando fútbol voluntariado generando puentes

Milagros da clases de fútbol en el Barrio El Vertedero.

La conversación termina con una certeza común: la transformación es posible cuando el voluntariado se organiza como un tejido. Johana señala que el respaldo institucional y la formación hacen que los equipos resistan la carga emocional del trabajo; Mili, por su parte, encarna la promesa de que alguien que fue ayudado puede convertirse en motor de cambio. Sus palabras resuenan como un llamado a la solidaridad: “Si todos nos unimos. podemos cambiar al mundo. No cambiarlo del todo, pero sí un poquito, hacer que se mueva”.

Quienes deseen ser parte de Generando Puentes, pueden comunicarse a través de Instagram (@generandopuentes) o los siguientes números de teléfono: 261 329 7117; 261 507 0161; 261 250 7188.

El testimonio de las jóvenes mendocinas revela que el voluntariado no solo asiste, también transforma trayectorias, restituye derechos y reescribe futuros. En barrios donde llegar hasta la escuela más cercana puede llevar 40 minutos, que una organización llegue con una escuela móvil, talleres y un grupo de jóvenes dispuestos a acompañar significa abrir puertas que antes estaban cerradas. Y, sobre todo, demuestra que el cuidado compartido y la persistencia tienen el poder de convertir historias de vulnerabilidad en relatos de posibilidad.

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