Aprender inglés mientras se comparte un café, se juega o se debate sobre una película ya es una realidad en Mendoza. Las llamadas Coffee Talks ganan terreno entre quienes buscan una experiencia más relajada, social y entretenida para incorporar el idioma fuera de las aulas tradicionales.
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Coffee Talks en Mendoza: la nueva forma de aprender inglés entre cafés y charlas
En Mendoza, cada vez más personas eligen practicar inglés en cafeterías, cines y bodegas. Buscan aprender sin la presión de un aula tradicional.
De las aulas al café: la tendencia mendocina que busca aprender inglés de forma más relajada
Aprender inglés ya no implica necesariamente sentarse frente a un pizarrón o asistir a clases tradicionales. Desde hace algunos años, propuestas que combinan conversación, cafés, juegos, cine y encuentros sociales vienen creciendo entre jóvenes y adultos que buscan incorporar el idioma de una manera más descontracturada y cercana.
Para conocer sobre la iniciativa, SITIO ANDINO dialogó con Nora Villagra Márquez, es creadora del estudio itinerante “Passport Roving Language Studio”. La propuesta nació poco antes de la pandemia, aunque en ese momento estaba enfocada principalmente en las capacitaciones online para empresas mendocinas, especialmente vinculadas a la industria hotelera y vitivinícola. Sin embargo, tras el aislamiento y el regreso paulatino a la presencialidad, surgió una nueva necesidad: volver a encontrarse cara a cara.
“Yo veía que mucha gente se había acostumbrado a lo virtual, pero al mismo tiempo existía esta necesidad de volver a salir, compartir un café y conectarse con otros”, explicó Nora..
Así nacieron las Coffee Talks, encuentros grupales donde el inglés se practica en cafeterías y otros espacios “atípicos”, lejos del formato clásico de instituto. Según detalló la coordinadora, el objetivo es distanciar al idioma de la presión académica para adoptarlo como una herramienta natural de comunicación.
Una forma distinta de aprender inglés
Las Coffee Talks comenzaron inicialmente en zonas como Carrodilla, Palmares y Bombal, y luego se expandieron hacia distintos puntos de Godoy Cruz y Guaymallén. Los grupos son reducidos —entre seis y ocho personas— y se organizan de acuerdo al nivel de inglés de cada participante.
Las edades, en cambio, son muy variadas. “Hemos tenido desde personas de 20 años hasta jubilados. Y lejos de ser una dificultad, eso termina enriqueciendo muchísimo las conversaciones”, señaló Villagra Márquez.
Además de la conversación, las clases incorporan una fuerte impronta lúdica. Juegos, dinámicas grupales y desafíos pensados para generar interacción forman parte de cada encuentro. Las temáticas también suelen estar vinculadas a la actualidad y a los intereses del grupo, lo que ayuda a que las charlas se den de manera más espontánea.
Además de las Coffee Talks, el estudio también ofrece preparación para exámenes internacionales como TOEFL o IELTS. En estos casos, las clases suelen desarrollarse de manera online y en grupos pequeños.
Del cine a las bodegas: aprender desde experiencias cotidianas
Con el tiempo, las actividades comenzaron a diversificarse. Una de las experiencias que más llamó la atención fue la organización de salidas al cine para ver películas en inglés y luego debatirlas durante las clases.
“El año pasado fuimos a ver Lilo & Stitch y después trabajamos toda la Coffee Talk en base a la película. Este año hicimos lo mismo con El diablo viste a la moda”, contó la coordinadora.
Distintos espacios que realizan estas actividades en Mendoza también visitan bodegas, degustaciones, encuentros denominados Wine Talks —donde el vino funciona como disparador para conversar en inglés— y hasta encuentros en bares. En ocasiones, incluso invitan a extranjeros que residen en la provincia para dialogar con ellos.
Cuánto cuesta participar
Actualmente, las Coffee Talks tienen una modalidad de cuatro encuentros mensuales —uno por semana— y los valores oscilan entre 30.000 y 40.000 pesos por mes, dependiendo del nivel, los materiales utilizados y la cantidad de integrantes del grupo.
A fin de año, además, los participantes reciben una certificación que acredita su nivel y participación en las actividades.
Para Nora Villagra Márquez, el crecimiento de esta tendencia demuestra que cada vez más personas buscan formas alternativas de aprender idiomas. “La gente pierde la vergüenza y empieza a disfrutar el proceso. Eso es lo más lindo: que el inglés deje de sentirse como una obligación y se transforme en un espacio de encuentro”, concluyó.
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