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Otra Vos (Andina Gian)

Amistad, ¿que la hace tan especial?

Para muchos, la amistad llega por el contexto donde estamos, por ejemplo el barrio, la escuela, el club.

Por Andrea Gianella

Amistades hay de todos los colores, medidas y formas. Más o menos frecuentes, íntimas o cotidianas. A primera vista, que duran para siempre o solo un momento. A la hora de tener una amistad no hay una sola forma de construirla. ¿Qué lugar ocupan los amigos en nuestras vidas? ¿Qué es lo que hace a una persona un buen amigo? ¿Nuestras parejas son amigos también?.

¿De dónde?

El 20 de julio de 1969 el hombre llegaba a la luna. En 1972 un argentino tuvo la iniciativa de conmemorar ese día como el día del amigo. Escribió 100 cartas a distintos países invitándolos a adherirse diciendo que “una nación de amigos sería imbatible”. No me sorprende para nada que E.E.U.U y en aquel entonces, la U.R.S.S no se hayan sumado a tan amistosa iniciativa.

¿Quieres ser mi amiga?

Cuando observo a mi pequeña Justina en la plaza me llama la atención y a la vez no me sorprende como, con una simple pregunta, ella encuentra amigos nuevos. Aunque esa amistad dure una tarde de juegos, tener un encuentro así lo cambia todo.

A medida que crecemos parece que se hace un poco más complejo. Podríamos decir que aparecen la vergüenza, el miedo al rechazo, los prejuicios y otros vicios de la adultez y la “humanatez”. Lo cierto es que sea cual sea la razón, cuando somos más grandes, hacer amigos es distinto.

Para muchos, la amistad llega por el contexto donde estamos, por ejemplo el barrio, la escuela, el club. Con el tiempo, vamos tomando decisiones sobre nuestras actividades y entornos, y con ellas también vamos eligiendo más o menos quienes serán nuestros amigos.

Sin embargo, no puedo dejar de preguntarme: ¿realmente elegimos? ¿Elegimos 100 % a nuestras amistades? En mi caso, de todos mis grupos de amigos, hay uno muy especial con el que llevo 24 años de amistad. Y si bien yo no las busqué, sino que nos encontramos por contexto, hoy, sin dudas, nos estamos eligiendo. ¿Y vos? ¿Elegirías a tus amigos de nuevo?

Sostener una amistad tanto tiempo es todo un desafío. Tantos cambios, la universidad, o el trabajo, mudanzas, conocer gente nueva, las parejas, después los hijos en algunos casos. Y mientras tanto un vínculo amistoso que hay que nutrir y cuidar.

Y en esto de cuidar aparece lo que damos y recibimos en este vínculo tan especial. ¿Tuviste alguna vez un amigo que te exigía demasiado? ¿O fuiste vos ese amigo demandante y celoso? El famoso amigo tóxico. Y por último, ¿qué es lo que esperamos de nuestros amigos? ¿Y qué es lo que podemos darles nosotros a ellos?

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Amistad y pareja:

Hace un tiempo, entre mates y charla con una amiga, nos pusimos a pensar: Es como si a los amigos los pudiéramos aceptar con más libertad y facilidad. En el caso de las parejas o vínculos sexo afectivos, el tema es más complejo. ¿Aparecen exigencias y/o expectativas más altas?

¿Será la intimidad? Puede ser, pero hay amigos con los que uno guarda mucha intimidad. ¿Será la disposición de roles? Puede ser, ¿pero con los amigos no ocupamos una especie de rol también? ¿Será que en los vínculos sexo afectivos hay más modelos y mandatos a seguir?

Esa tarde de mates tuvimos más preguntas que respuestas. Sin embargo, hay algo que me quedó resonando de todas estas inquietudes. ¿Será que con los amigos estamos verdaderamente a la par? ¿Será que de los amigos no esperamos propuestas ni “debemos” planes de convivencia, matrimonio e hijos?

Suena fuerte, quizás y molesto. Pero si nos detenemos a pensar un poco, en la historia de relaciones sexo afectivas, tales como parejas, matrimonios “casi algo”, o el nombre que le quieran poner, aparecen “objetivos o resultados esperables de dicha relación”. Sospecho que con las amistades no estamos condicionados por algo así como “etapas de la relación”.

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El famoso “¿qué somos?” a veces viene a dar claridad y otras a complicarnos las cosas. Cuando estamos con amigos seguramente hay otros desafíos y habrá que ver caso a caso, pero seguro no andamos preguntando:-¿Somos amigas? ¿Casi amigas? ¿No somos nada?, o ¿vos ahora que querés?

Si volvemos a la infancia y unas líneas arriba, cuando les contaba cómo mi hija se hacía de amigos en la plaza, todo esto puede parecer contradictorio. Y lo es, así como también es complejo relacionarse con otros, en el formato que sea.

De lo que sí estoy segura es que para hablar de los amigos usamos una sola y misma etiqueta, la de amigos. Quizás en ella queden guardados los más íntimos solamente o incluso aquellos con los que no tenemos cotidianeidad, pero sí intimidad. Aquel que aparece y desaparece, o esa amiga que se enoja y a los dos días está todo bien.

No puedo imaginarme la vida sin mis amigas y amigos. En mi caso, las relaciones de amistad que tengo son mucho más estables y duraderas que las de pareja. Hace unos días a través de mis redes sociales pregunté cómo era la experiencia de cada uno. La mayoría estuvo de acuerdo en que las amistades duraban más que las parejas.

Si bien “para toda la vida” es una exageración, me animo a decir que las amistades, al menos en mi caso, vienen durando una vida entera. Siento que en el caso de las parejas, este tipo de relación está mucho más condicionada.

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El sentir de mis amigos es el mío

Hace unos días, mi amiga y socia en el estudio de yoga que tenemos, llego al café dónde la esperaba junto a otra amiga, con una crisis de angustia. Cuando empezó a contar lo que le estaba pasando, nuestro amigo le dio un fuerte abrazo y yo no pude evitar llorar con ella. Se detuvo a mirarme y me pregunto: -¿Y a vos que te pasó que también lloras?-. A lo que le contesté: - ¡Nada! Solo lloraba porque vos estás así-. Ahora las lágrimas eran de risa.

En este sentir “a la par” hay un espacio de alivio dado por la no exigencia a cumplir con ciertos estereotipos asociados a la pareja. Y creo yo que es eso lo que hace de la amistad algo tan especial. Por supuesto que, como decía al inicio de esta nota, amistades hay de todos los colores, tamaños y formas, pero en mi experiencia y luego de reflexionar resueno con esta conclusión.

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Sexo y amistad, ¿sí o no?

Hace alguno tiempo me separé y después de algunas idas y vueltas hoy puedo decir que soy muy amiga de mi ex pareja. Nunca pensé que eso sería posible, pero me sorprendí cuando los dos logramos dejar de lado la expectativa de pareja y el viejo formato que teníamos. Fue necesaria una actualización de la forma en que nos estábamos vinculando.

Creo que esto no solo sucede en el caso de separaciones, sino en vínculos vigentes tanto de pareja como de amistad. Esa actualización implicaría dejar de ocupar un determinado rol o dejar de cumplir con cierta expectativa o demanda dentro de ese vínculo. Obviamente, en algunas actualizaciones quedan atrás algunos vínculos. ¡Es que claro! ¡En el medio de todo esto está la relación con uno mismo!

En mi historia personal, con mis parejas necesariamente tuve que construir, dese la amistad. ¿No es eso una pareja también? Otro yo que está a la par mía.

Con todas estas preguntas me confundo más y los invito a confundirse conmigo: Si entre amigos podemos sentir afecto, estamos a la par y sentimos su sentir, ¿acaso una pareja no tiene todos estos condimentos?

¿Es el sexo una amenaza a una amistad ya construida? ¿Es el sexo lo que marca diferencia entre vínculo amistoso y vínculo de otra índole? ¿Podemos ser amigos de quienes antes eran nuestras parejas? ¿Podemos tener sexo con algún amigo?

Y para cerrar, cuando entramos en las temáticas que hay en el universo vincular, todo parece enredarse. Creo que la amistad es uno de los vínculos más armoniosos que podemos adoptar como formato de una relación. Es además la base de otros vínculos. Podemos decir que es la base de la sociedad junto con la familia, concepto que viene cambiando para bien en mi opinión.

Como siempre, tengo más dudas que conclusiones. ¡Pero hoy estoy segura de algo, y es que la vida con amigos es hermosa!!.

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