La voz de Adriana Gómez es una marca emblemática de Radio Andina. Hoy en día, cuenta con una destacada trayectoria, pero su primer encuentro con el micrófono fue en un casting multitudinario en General Alvear. Desde entonces, la radiodifusión se volvió su modo de estar en el mundo: un puente de amor que la conecta con miles de oyentes.
- Sitio Andino >
- Sociedad >
Adriana Gómez, el alma de Radio Andina con 40 años de amor por la radiodifusión
La trayectoria de Adriana Gómez en Radio Andina refleja un vínculo único con la audiencia: cercanía, compromiso y amor por la comunicación.
Con la pasión intacta desde el primer día, la conductora y periodista entiende la radio como un espacio de servicio y comunidad. Para ella, el aire es respeto, responsabilidad y, sobre todo, compañía: esa mano invisible que sostiene a quienes trabajan, viajan o atraviesan la soledad. Su paso por Radio Andina es un testimonio vivo de la magia de la radio: la capacidad única de emocionar e imaginar.
Entrevista a Adriana Gómez, voz emblemática de la radiodifusión mendocina
- ¿Cuál fue tu primer acercamiento con la radio?
- Mi primer acercamiento con la radio fue hace más de 38 años, cuando se iba a abrir la primera FM en General Alvear y se llama a un casting de voces en el cual nos presentamos 170 personas. A lo largo de algún tiempo, fuimos haciendo distintas pruebas y, finalmente, quedaron dos personas: una voz masculina, y yo, que tuve el honor de quedar como voz femenina.
El 21 de septiembre van a ser 37 años de que tengo esta relación de amor con el micrófono y la radio. Como docente que soy, profesora en enseñanza primaria, y de haber ejercido durante muchos años la comunicación cooperativa en las escuelas, para mí la radio es formación, es escuela.
- ¿Qué significa la radio en tu vida personal y profesional?
- Para mí es importante el respeto del aire; tener la empatía, la responsabilidad de investigar. Todo lo que hace una radio tiene que ser con suma responsabilidad y con mucho amor por nuestra gente.
He dedicado muchas horas, mucho tiempo del cual no me arrepiento y, si volviera a nacer, elegiría exactamente lo mismo. Es el contacto permanente con la gente para hacer un boomerang comunicacional maravilloso, en donde uno tiene una devolución preciosa, que es el cariño de la gente, y manejarnos con eso, con el respeto de la palabra y de la música, que es el idioma universal que tenemos para estar juntos cada día.
- Si tuvieras que describir la radio en una sola palabra, ¿cuál sería y por qué?
- Si tuviera que elegir una palabra para definirla, diría compañía. La radio es la compañía de mucha gente que trabaja, que está sola, que viaja, o que transita el día a día con un montón de cosas y de mochilas que pesan, algunas más y otras menos.
- ¿Qué es lo que más disfrutás de estar al frente de un programa?
- Lo que más disfruto de mi programa de radio es ser una servidora, estar al servicio de la gente, contribuir, ayudar en una campaña, en dar una noticia, en estar con una escuela, con una institución. Eso es lo que más me nutre y me hace inmensamente feliz y plena; ser una herramienta para poder estar con la gente y con todos aquellos que necesitan de la radio.
- ¿Qué creés que la radio le aporta a la gente que ninguna otra plataforma puede dar?
- Como una comunicadora de la vieja radio, la cual se va modificando con el pasar del tiempo y la tecnología, que va invadiendo con streamings, plataformas y de cosas que son todas valederas, sigo eligiendo la magia de la radio.
Esto es poder tener la capacidad de contarte un cuento o decirte un poema de amor con música y que la gente pueda imaginar el relato o cómo cada canción se va dibujando en el oído.
Me parece maravilloso y es bonito que la magia y la imaginación estén siempre latentes para poder desandar la vida con otros sueños. Es valedero todo lo que se va incorporando, pero apuesto a la vieja radio porque es, y va a ser siempre, como desde hace años: magia para todo el que escucha.