Casos de violencia extrema en escuelas, con adolescentes armados, alertan sobre la capacidad de contención del sistema educativo. En Mendoza, hechos como el de La Paz evidencian un fenómeno de desborde emocional que interpela a la comunidad. Ante esto, especialistas y el protocolo de la DGE priorizan la detección temprana y el abordaje interdisciplinario para prevenir tragedias.
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Adolescentes en crisis: el abordaje de las escuelas de Mendoza ante el desborde emocional
Tras los recientes hechos de violencia adolescente, que conmocionaron a la comunidad educativa, especialistas explican el protocolo que tiene la DGE.
Frente a este escenario, las escuelas Secundarias de la provincia cuentan con una estructura de intervención que busca pasar de la sanción punitiva a la prevención y la palabra.
El eje central es el Servicio de Orientación Escolar (SOE), un equipo interdisciplinario compuesto por psicopedagogos, orientadores sociales y asesores pedagógicos que trabajan sobre las dinámicas grupales.
Adolescentes en crisis: el rol de los gabinetes
Para la licenciada en Psicopedagogía, Karina Bergé, el abordaje debe ser siempre institucional y no meramente clínico. "No trabajamos individualmente desde el modelo del consultorio, porque es una institución escolar. Se trabaja preventivamente con talleres y desde lo pedagógico", explicó en diálogo con Sitio Andino.
Cuando se detecta una situación problemática, el SOE activa un seguimiento que incluye a la familia y, de ser necesario, la derivación a efectores de Salud o al ETI (Equipos Técnico Interdisciplinarios) si hay vulneración de derechos.
"Las escuelas tienen el Índice de Convivencia Escolar (IC); a medida que se transgreden límites, se restan puntos y se activan estrategias particulares para cada chico", señaló Bergé.
En tanto, desde la DGE indicaron: "Ya no se trata solo de aplicar sanciones, sino que buscamos que el adulto recupere el rol de referente, esto apoyado por los profesionales especializados en salud mental y convivencia. Todo esto, entendiendo el rol fundamental de la escuela que es educar; y educar, también en el sentido de los vínculos, la afectividad y la resolución de conflictos".
El protocolo de la DGE
Mendoza cuenta con un marco legal actualizado a través de la Resolución 5679, de cumplimiento obligatorio para escuelas públicas y privadas. Este protocolo establece tres etapas críticas:
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Prevención: acuerdos de convivencia en cada colegio.
Intervención: registro inmediato de incidentes en el sistema digital GEI (Gestión Educativa Integral).
Posvención: seguimiento posterior mediante talleres y encuestas de percepción de seguridad para evitar que el conflicto se repita.
Un punto fundamental del protocolo es que, ante casos confirmados de violencia, se prohíben los "careos" o mediaciones directas entre víctima y agresor, priorizando entrevistas por separado y el registro escrito en actas para garantizar la trazabilidad del caso.
En definitiva, lo que la DGE busca es que la intervención no sea una foto del momento, sino una política de estado que brinda herramientas para la vida, porque preservar el clima escolar hoy es esencialmente cuidar el proyecto de vida, cuidar la trayectoria educativa para que esto luego se traduzca en una situación que favorezca el desarrollo de los estudiantes.
"No se busca el castigo, sino que el alumnos pueda comprender el impacto de sus actos y desarrollar la empatía. Esto es un proceso de maduración integral que también se trabaja con las familias, en ambos casos", refirieron desde la cartera conducida por Tadeo García Zalazar.
Los "chicos sin territorio" y el desafío de la detección
La detección temprana no siempre es sencilla. La psicopedagoga Nancy Caballero advirtió sobre la "naturalización" de la burla y el aislamiento que provocan los dispositivos digitales.
"Los auriculares sacan al chico del aula. Los ves físicamente, pero no sabés dónde está su cabecita; no sabés si están recibiendo una buena noticia o un mensaje de bullying", expresó.
Caballero, además, definió a estos jóvenes como "chicos sin territorio" y subrayó que el bullying suele crecer en el silencio y la complicidad del grupo.
"Hay que trabajar la empatía. En la escuela se debe aprender a manifestar las emociones a través de la palabra, jamás desde la violencia. Si es 'tolerancia cero', debe ser para todo el mundo", sentenció la especialista.
Escolaridad protegida: un resguardo para el derecho a aprender
Cuando la situación emocional de un alumno impide su presencia diaria en el aula, la Provincia dispone de la "Escolaridad Protegida".
"Esta herramienta permite trayectorias alternativas (virtuales, híbridas o con reducción horaria) para que el adolescente no pierda el vínculo con la educación mientras atraviesa una situación límite, garantizando su seguridad y la del resto de la comunidad", explicó Karina Bergé.