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Prevención comunitaria

Abuso sexual infantil: plan integral para prevenir y combatirlo

Un enfoque innovador propone repensar la sexualidad, la vulnerabilidad y el rol comunitario para enfrentar un problema que exige más que protocolos aislados.

Por Dr. Miguel Palmieri

El abuso sexual infantil sigue siendo una herida social que obliga a revisar cómo comprendemos la sexualidad, la vulnerabilidad y las respuestas institucionales. Es por esto que ningún protocolo puede funcionar sin una participación activa de familias, escuelas y autoridades. Para ello, es importante un plan de gestión de riesgo adaptado a este fenómeno complejo.

Aunque el término “abuso sexual infantil” ha sido cuestionado, su uso comunitario exige sostenerlo mientras se trabaja en precisión conceptual. La clave es entender que no siempre se puede actuar sobre la amenaza, pero sí sobre la vulnerabilidad. De esta distinción nace la aplicación del modelo de gestión de riesgo, inspirado en experiencias de emergencias y desastres.

abuso sexual infantil

El abuso sexual infantil sigue siendo una herida social que obliga a revisar cómo comprendemos la sexualidad

Este modelo se construye sobre dos pilares:

Ante la imposibilidad de “escanear” a cada potencial agresor, el foco debe desplazarse hacia fortalecer comunidades, educar a adultos y articular instituciones.

Sexualidad, vulnerabilidad y responsabilidad adulta

Uno de los puntos centrales es que la prevención no se limita a la ESI ni a la capacitación escolar: implica preparar a madres, padres, tutores y referentes barriales. La escuela no puede cargar sola con la responsabilidad.

Abuso sexual infantil

Uno de los puntos centrales es que la prevención no se limita a la ESI ni a la capacitación escolar

Se trata de sumar al club barrial, al centro comunitario, a referentes locales y a equipos de salud. Asimismo, la familia debe ser acompañada, no culpabilizada, porque la vulnerabilidad atraviesa clases sociales y entornos diversos. La coordinación —y no la improvisación ante la crisis— es la herramienta crucial.

Hacia un plan integral que incluya a todos

En primer lugar, un plan efectivo debe ser participativo: las personas deben sentir que forman parte de su construcción y no solo recibir órdenes desde arriba.

La experiencia reciente de casos en escuelas evidencia que la falta de articulación genera estigmatización, violencia comunitaria y revictimización. Frente a ello, se propone un sistema operativo barrial en el que padres voluntarios, capacitados previamente, actúen como puentes con instituciones, favoreciendo la contención y evitando respuestas impulsivas.

Es por esto que, sin políticas sostenidas y sin un nuevo paradigma organizativo, la incidencia del abuso continuará creciendo. La solución exige inversión, voluntad política y compromiso social. La coordinación es el eje que permite superar la fragmentación actual y construir una verdadera red protectora para niños, niñas y adolescentes.

Escuchá mi columna todos los miércoles a las 17, en Aconcagua Radio 90.1 en el programa Haciendo Cumbre, con la conducción de Emiliano Serrano y Cecilia Zabala.

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