La provincia de Mendoza consolidó un modelo de salud único para el tratamiento de la fibrosis quística. Coordinando la atención del Hospital Notti y el Lagomaggiore, Luis Parra, jefe del programa provincial, lideró una estrategia que erradicó la mortalidad infantil. Esta iniciativa contra la enfermedad, respaldada por la Universidad de Alabama, convirtió a la provincia en un referente que exporta su metodología al país.
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Fibrosis quística, la enfermedad que unió a Mendoza con EE.UU. y hoy salva vidas en el país
Mendoza consolida un modelo de salud pública único para la enfermedad fibrosis quística, erradicando la mortalidad infantil y evitando trasplantes.
Enfermedad crónica: cómo el modelo mendocino se extiende a otras provincias
La salud pública de Mendoza consolidó un hito que trasciende sus fronteras geográficas. Lo que comenzó en 2019 como un ambicioso convenio de colaboración con la Universidad de Alabama y el Hospital de Niños de Alabama (Estados Unidos) para optimizar la atención de la fibrosis quística, se transformó en un modelo de referencia nacional.
Hoy, la provincia lidera una red de capacitación para que los sistemas sanitarios de distintos puntos del país repliquen sus resultados y salven vidas.
La iniciativa, nacida de la necesidad de federalizar el conocimiento calificado, busca que los pacientes de otras regiones reciban atención de alta calidad en sus lugares de origen. "Nos va bien, ¿por qué no les puede ir bien a las provincias vecinas?", reflexionó el jefe del Servicio de Neumonología del Hospital Notti, Luis Parra (MP.7855).
El especialista detalló en una entrevista en Andino Streaming que "el proyecto de regionalización ya está en plena marcha: el Hospital Humberto Notti vuelca los conceptos aprendidos en San Juan y San Luis; mientras que el Hospital Lagomaggiore (a cargo del sector de adultos) trabaja codo a codo con Santa Fe y Formosa, en una red que se complementa con el Hospital Garrahan de Buenos Aires asistiendo a Tucumán".
El impacto de un abordaje interdisciplinario
El corazón del modelo mendocino no radica únicamente en la actualización de los médicos, sino en la sinergia de todo el equipo interdisciplinario. Kinesiólogos, enfermeros, nutricionistas, trabajadores sociales y psicólogos trabajan bajo un mismo protocolo para blindar la salud pulmonar y el estado nutricional de los pacientes desde el nacimiento.
"Esta metodología demostró un impacto clínico tan rotundo que los propios profesionales de enfermería y kinesiología de Mendoza viajaron a los Estados Unidos para presentar sus propios trabajos de investigación y estadísticas, un hecho inédito para el sistema de salud local", contó Parra.
Además del beneficio humano que implica evitar el desarraigo de las familias que antes debían viajar a Mendoza en situaciones críticas de salud, "la regionalización alivia la saturación del sistema sanitario mendocino. Se estima que en la provincia conviven actualmente unos 200 pacientes entre niños y adultos", agregó.
Una pirámide poblacional invertida
Los argumentos para replicar el "caso Mendoza" en el resto de la Argentina están respaldados por las cifras. Históricamente, esta afección genética -que afecta severamente los pulmones y el sistema digestivo- presentaba altas tasas de mortalidad en la niñez y la adolescencia.
Sin embargo, el programa local logró erradicar la mortalidad en la etapa pediátrica y suspender la necesidad de trasplantes pulmonares en adolescentes.
"Gracias a este abordaje temprano (que inicia con la pesquisa neonatal del talón) y a la incorporación de fármacos innovadores en los últimos años, hoy la población de pacientes adultos con fibrosis quística en Mendoza es mayor que la pediátrica", expresó el profesional.
"Hemos invertido la pirámide poblacional y para nosotros eso ya es un logro. Trabajamos bajo el concepto de vida normal; no es un niño con discapacidad", concluyó Parra, brindando una luz de esperanza para cientos de familias en todo el país.