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Perú

Perú sigue sin presidente definido y crece la tensión por el conteo electoral

Perú mantiene abierta la definición presidencial entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, con una diferencia mínima y creciente incertidumbre.

Por Marcelo López Álvarez

La República del Perú amaneció este lunes con una definición electoral todavía abierta y un clima de incertidumbre que podría extenderse durante varios días. Con el 90,488% de las actas contabilizadas, la diferencia entre los dos candidatos de la segunda vuelta presidencial se reducía a apenas 164.735 votos, según los últimos datos difundidos por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) y actualizados a las 04:16 hora local.

Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular, encabeza el escrutinio con el 50,481% de los votos válidos, equivalentes a 8.635.692 sufragios. Detrás aparece el candidato de izquierda Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, con el 49,519%, es decir 8.470.957 votos.

De las 92.766 actas emitidas, ya fueron procesadas 83.942. Otras 1.489 actas (1,605%) fueron derivadas al Jurado Electoral Especial (JEE) para su revisión, mientras que 7.335 actas (7,907%) permanecían aún pendientes de procesamiento.

A medida que avanza el conteo oficial, la distancia entre ambos candidatos continúa achicándose. Aunque Fujimori conserva el liderazgo nacional, los nuevos resultados reflejan una disputa cada vez más ajustada frente a Sánchez, quien sigue recortando diferencias con el ingreso de nuevas actas al sistema.

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La segunda vuelta del Perú sin definición hasta el recuento final y oficial

Participación electoral y antecedentes de la primera vuelta

La jornada electoral convocó a más de 27 millones de peruanos distribuidos en 90.223 mesas habilitadas en 10.313 locales de votación dentro y fuera del país. Se estima que participaron algo más de 17 millones de ciudadanos.

Fujimori llegó al balotaje con una base electoral más amplia. En la primera vuelta, celebrada el 12 de abril, obtuvo 2.877.678 votos válidos (17,19%), mientras que Roberto Sánchez alcanzó 2.015.114 sufragios (12,03%), superando por un margen estrecho a Rafael López Aliaga.

Empate técnico en las encuestas de boca de urna

El cierre de las mesas ya anticipaba un escenario imposible de proyectar con claridad. Las principales consultoras coincidieron en señalar un empate técnico a nivel nacional.

Ipsos Perú otorgó a Keiko Fujimori el 50,7% de los votos válidos contra el 49,3% de Roberto Sánchez. Por su parte, Datum Internacional, tras realizar unas 52.000 encuestas dentro y fuera del país, estimó un 50,53% para Fujimori y un 49,47% para Sánchez.

Con un margen de error de más o menos 3%, tanto los canales de televisión como las radios de Lima coincidían en una misma conclusión: nadie podía asegurar todavía quién sería el próximo presidente del Perú.

Una fractura geográfica profunda

El mapa electoral terminó confirmando una de las características más marcadas de la política peruana contemporánea: una profunda división territorial y social.

Fujimori domina con claridad en la costa y en los grandes centros urbanos. Allí alcanza el 63% de los votos en las zonas costeras y el 55,5% en el ámbito urbano. Sánchez, en cambio, consolida su fortaleza en la sierra y en las áreas rurales, donde obtiene el 68,7% y el 67,8% de los votos válidos, respectivamente.

La elección vuelve así a exhibir un país dividido entre dos realidades políticas, económicas y culturales muy diferentes.

La proclamación oficial podría demorarse hasta julio

La segunda vuelta tampoco estuvo exenta de tensiones institucionales. La jornada registró altos niveles de ausentismo, con más de siete millones de peruanos que no acudieron a votar pese a que el sufragio es obligatorio. A eso se sumaron denuncias y cuestionamientos sobre presuntas irregularidades en el proceso electoral administrado por la ONPE.

Más allá de la tendencia actual del conteo, el proceso todavía está lejos de concluir. La vocera del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Grecia Rentería, informó que la proclamación oficial del ganador podría realizarse recién a mediados de julio debido a las distintas etapas y revisiones contempladas en el sistema electoral peruano.

Con esos plazos, Perú se encamina hacia varias semanas de incertidumbre política, en las que cualquier impugnación de actas podría modificar márgenes que, hasta ahora, continúan siendo extremadamente estrechos.

Fragilidad institucional y escenario incierto

El resultado ajustado, la necesidad de contabilizar hasta el último voto para definir si Keiko Fujimori, en su cuarto intento presidencial, o Roberto Sánchez alcanzan la presidencia, y la fragilidad institucional que atraviesa el país configuran un escenario complejo. A ello se suma el sistema político establecido por la Constitución impulsada durante el gobierno de Alberto Fujimori, que facilita los mecanismos de destitución presidencial y ha contribuido en los últimos años a una fuerte inestabilidad política.

En ese contexto, la posibilidad de que Perú recupere rápidamente un clima de tranquilidad y normalidad institucional todavía parece lejana.

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