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Análisis

Milei y las promesas de dudosos futuros europeos

Javier Milei sigue insistiendo en metas a décadas para alcanzar la vida de países de los cuales parece conocer poco.
Por Marcelo López Álvarez

La presidencia de Javier Milei cumplió está semanas el primer mes de gestión, vertiginoso y exuberante, pero sumamente escasos en decisiones, a tal punto que -a pesar de la supuesta reducción de cargos y funcionarios- ni siquiera logró completar el organigrama del Estado.

Apenas cuatro decisiones marcaron estos 30 días. Claro que por su tamaño parecen muchas más y abruman. Devaluación, toma de deuda, Decreto de Necesidad y Urgencia y Mega Ley de pomposo nombre. Nada más ¿Y nada menos?

La devaluación y la toma de deuda permanente -de la peor manera- no es noticia. Es solo un calco del anterior paso del Ministro Caputo seis años atrás.

El DNU y la mega ley son los puntos fuertes, y débiles a la vez, de la gestión de un Presidente que en sus apariciones públicas (al igual que las de sus funcionarios) sigue teniendo un registro comunicacional de campaña lleno de datos erróneos, en muchos casos falsos y que solo promete desastres presentes para venturosos futuros incomprobables.

Las promesas de Javier Milei se van adecuando a lo que parece dictarle su mente en el momento de la comunicación. Así plantea como ejemplo posibles parecidos de nuestro país con otras naciones del mundo en tiempos disímiles y cambiantes.

Claro que nunca se le preguntó a los ciudadanos si queremos ser o parecer a esas naciones con sus virtudes y defectos. Esas fantasías libertarias (¿o solo presidenciales?) son por lo general palabras dichas al voleo sin fundamentación ni explicación alguna y mucho menos con datos certeros de la realidad económica y social de esos lares.

El último invento declarativo asegura que en 45 años seremos como Irlanda y en unos 15 estaríamos a un tercio de alcanzar a la isla del norte.

Se puede reiterar la pregunta: ¿queremos ser Irlanda? Y se puede agregar: ¿qué es Irlanda? ¿Se puede adaptar el modelo? ¿Se puede comparar una pequeña isla de cinco millones de habitantes, sin producción, que tiene una superficie que entra 38 veces en la Argentina continental? Pero sobre todo, qué es hoy la economía de Irlanda que el Presidente parece admirar tanto que nos plantea igualarnos.

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La sede de Google en Dublin. Javier Milei sueña con parecerse a Irlanda, pero cómo es la economía irlandesa.

Hace aproximadamente un año la BBC publicó un interesante artículo que se titulaba “El espejismo económico de Irlanda, el país que aparece como uno de los más ricos de Europa (pero no lo es tanto)”. El propio título parece no dejar ninguna duda.

Las listas que se suelen publicar ordenando a los países por su riqueza o PIB per cápita ponen precisamente a Irlanda entre los primeros diez y eso sería lo que utiliza el Presidente para plantear al país del norte como ejemplo.

Irlanda también fue uno de los países que más rápido se recuperó de la crisis económica de la pandemia, sin embargo los especialistas y el informe de la BBC plantean que esa recuperación al igual que su notable posición entre los ricos del mundo tiene sus matices, y muy intensos.

Cómo es la Irlanda con la que sueña Milei

Patrick Honohan, gobernador del Banco Central de Irlanda entre 2009 y 2015 en otro artículo publicado también post pandemia se preguntaba "¿Realmente es Irlanda el país más próspero de Europa?".

Y se contestaba "Irlanda es un país rico, pero no tanto como se suele pensar" y advierte que hay que tomar con prevención las cifras económicas del país. Honohan se suma a otros economistas en advertir que los índices de riqueza y prosperidad se basan en el Producto Interno Bruto per cápita. Pero esas cifras resultan engañosas fuertemente en Irlanda, porque suma a su PBI riquezas irreales y que no le pertenecen.

Durante años Irlanda llevó adelante una política de atracción de inversiones externas a partir de exenciones impositivas y promesas de cuidado en el tiempo de esos beneficios. Así atrajo a todos los gigantes tecnológicos (desde Google hasta Facebook) y hoy como señala Kieran McQuinn, del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de Dublín. a la BBC, "tenemos un gran número de multinacionales en proporción al tamaño real de la economía, lo que hace que haya una gran diferencia entre el sector de las multinacionales y la verdadera economía local".

A los gigantes tecnológicos se sumaron un gran número de multinacionales farmacéuticas y compañías dedicadas al alquiler de aviones privados a lo largo y ancho del mundo seducidos por la insignificancia impositiva.

El problema es que los activos de las compañías tienen como domicilio Irlanda y entonces computan al PIB de la isla pero no generan ni trabajo ni movimiento a la economía porque sus aparatos productivos no están en territorio irlandés sino diseminados por el mundo.

Honohan en su escrito asegura que esto “enmascara el colapso en el empleo y en la actividad económica en la mayoría de sectores".

El trabajo de la BBC recuerda que esto no es nuevo en la historia reciente de Irlanda, “el papel de las multinacionales tecnológicas en la economía irlandesa ya ha provocado distorsiones singulares en el pasado.

En 2015 gran parte del aumento del PIB se debió a la decisión de Apple de domiciliar sus activos protegidos por propiedad intelectual en el país; el Fondo Monetario Internacional (FMI) concluyó que una cuarta parte de PIB irlandés pudo atribuirse a las ventas globales de Iphones”, teléfonos que obviamente solo generaron mano de obra y trabajo en China en un pequeño rezago en la industria tecnológica estadounidense,

La BBC destaca que “Al peso de las multinacionales se suman los altos precios que deben afrontar los irlandeses en comparación con otros países europeos”.

Honohan propone que para conocer realmente la situación de la economía en el país el uso de un indicador conocido como Consumo Individual Real, que aglutina el consumo de los hogares y del gobierno, atendiendo esos parámetros más reales de la economía Irlanda cae dramáticamente en el ranking económico de las naciones.

El pequeño país además sufre de fuertes desequilibrios entre oferta y demanda en el sector inmobiliario y el de alimentos. Con precios exorbitantes para los salarios medios irlandeses, Javier Milei puede decir que ya los hemos alcanzado en algo y en apenas 30 días

¿Milei podrá seguir usando a Irlanda cómo ejemplo? Es muy probable que esa relación de PIB altísimo que no condice con la economía real pueda cambiar antes de los 45 años que necesitamos para alcanzarlos. El Gobierno irlandés ha suscrito el reciente acuerdo global para subir los impuestos a las grandes multinacionales, y no está claro qué impacto tendrá esto en la economía irlandesa cuando la medida se concrete.

Al fin de cuentas, una vez más, los ejemplos del Presidente parecen alejados de la realidad.

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