27 de septiembre de 2026
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Deporte

Juegos Suramericanos 2026: Argentina gana medallas, pero el deporte vuelve a reclamar por su financiamiento

La delegación argentina destacó en Santa Fe, pero los atletas volvieron a reclamar por el apoyo económico. Una ley de 2009, derogada en 2017, que vuelve al centro de la escena.

Por Facundo La Rosa

Los deportistas argentinos tuvieron una destacadísima actuación en los Juegos Suramericanos 2026, que se desarrollaron en Santa Fe. La delegación nacional finalizó en el segundo lugar del medallero, tras haber peleado palmo a palmo con Colombia, y solo por detrás de la mega potencia Brasil. En la provincia litoraleña vimos brillar al sanrafaelino Santiago Lorenzo, con tres medallas en tenis de mesa, o a la lujanina Julieta Benedetti, con dos preseas en ciclismo, entre tantos otros atletas mendocinos y argentinos que se lucieron en la competencia continental que culminó este fin de semana.

Los números permiten celebrar. Sin embargo, durante el desarrollo del evento regional surgió un reclamo que ya es una constante entre los deportistas locales en la última década: mayor financiamiento y una política deportiva de alto rendimiento que garantice estabilidad para que los resultados se sostengan en el tiempo, pero principalemnte mejoren.

El mendocino Santiago Lorenzo y el bonaerense Horacio Cifuentes se colgaron el oro en tenis de mesa. Ambos juegan profesionalmente en la Liga de Francia.

El mendocino Santiago Lorenzo y el bonaerense Horacio Cifuentes se colgaron el oro en tenis de mesa. Ambos juegan profesionalmente en la Liga de Francia.

La tiradora Fernanda Russo, ganadora de dos oros en Santa Fe, lo sintetizó después de una de sus victorias: “Ganamos con el corazón, pero necesitamos plata”. Pero las declaraciones de la cordobesa no son aisladas. Ese tipo de testimonios fueron recurrentes cada vez que algún deportista tuvo un micrófono delante en las últimas dos semanas. Como en cada certamen multidisciplina del que participa Argentina, fuimos conociendo historias de atletas que deben combinar el entrenamiento con trabajos, recurrir al apoyo familiar, rifas, sorteos o afrontar con recursos propios gastos vinculados con viajes, equipamiento y preparación. Y cómo el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD) fue reduciendo cada vez más su apoyo.

Si bien desde el Gobierno nacional defendieron la inversión que se realiza anualmente en el área (Daniel Scioli la tasó en US$50 millones, entre becas, infraestructura, federaciones, viajes, equipamiento, servicios médicos, comedor y hotelería), en base a las voces de los protagonistas queda claro que es insuficiente. Y ahí aparece una solución (o principio de) que se planteó hace quince años atrás, pero que tiempo después fue —inexplicablemente— dejada de lado.

La fuente de financiamiento al deporte que la política eliminó y no restauró

El punto de inflexión se produjo en 2017. El ENARD había sido creado en 2009 mediante la Ley 26.573 con un esquema de financiamiento específico: un cargo del 1% sobre la facturación de las empresas de telefonía móvil destinado directamente al organismo. Ese mecanismo le daba autonomía financiera al organismo y eliminaba la discrecionalidad del gobierno de turno. Los recursos no dependían de que cada gestión decidiera decidiera cuántos recursos destinar al área en el presupuesto de cada año.

La reforma tributaria impulsada durante el gobierno de Mauricio Macri eliminó ese esquema a fines de 2017 bajo el paraguas de "terminar con distorsiones económicas" y, desde entonces, el financiamiento pasó a depender de las partidas que el Ejecutivo incluyera en la pauta nacional de gastos. A partir de allí, la inversión fue en picada y cayeron los recursos para becas e infraestructura.

La natación le otorgó 28 medallas a la delegación argentina en los Juegos Suramericanos 2026.

La natación le otorgó 28 medallas a la delegación argentina en los Juegos Suramericanos 2026.

Las críticas al viejo sistema no proliferaban, ni mucho menos. Algunos cuestionamientos aislados, vinculados a que se trataba de un cargo específico sobre un sector determinado, se caían por su propio peso. El contribuyente —y no las compañías telefónicas—, a través de un gravamen mínimo, financiaba una actividad virtuosa y de un valor social incalculable como el deporte. Además, como lo ha exigido la administración libertaria en otras discusiones parlamentarias apuntadas a financiar otros sectores (universidades, discapacidad, Garrahan, etc.), el costo fiscal era cero. No requería asignaciones del Tesoro, como ocurre actualmente.

El debate volvió al Congreso en 2025. Un proyecto impulsado por legisladores de distintos bloques buscó recuperar la autarquía financiera del ENARD y restablecer un mecanismo de financiamiento específico. Proponía nuevamente agregar un 1% sobre la facturación de las empresas de telecomunicaciones, aunque ampliaba la base hacia la telefonía fija y móvil, internet y televisión por suscripción. También contemplaba crear un Consejo Federal para el Alto Rendimiento y distribuir 40% de los fondos entre las provincias mediante el índice de coparticipación. La norma, cuyos impulsores estimaban generaría una recaudación cercana a los US$70 millones anuales, obtuvo dictamen en Diputados, pero nunca llegó al recinto.

¿Cuánto cobra un deportista de alto rendimiento argentino?

El sistema de becas actualizado por el ENARD a septiembre de 2026 permite dimensionar la situación con números concretos. Es cierto que las cifras, en términos reales, mejoraron respecto a los últimos dos años, pero se redujo el universo de beneficiarios.

La beca máxima, denominada de Excelencia Olímpica, Paralímpica o Mundial, asciende a $1.835.460 mensuales, unos US$1.196. Está destinada a medallistas olímpicos o paralímpicos de Beijing 2022-París 2024 que hayan revalidado su condición en el último Campeonato Mundial. O a ciertos deportes no olímpicos, como el ajedrez o el fútbol 5. A ese beneficio accedieron cerca de 40 deportistas el último mes.

La categoría inmediatamente inferior, de Proyección A, paga $1.242.534, unos US$809, y contempla a quienes obtuvieron diploma olímpico o medalla en el último Mundial. La Proyección B baja a $1.040.094, unos US$678, y exige, entre otros requisitos, podio panamericano y una evaluación de las posibilidades objetivas de alcanzar un podio olímpico, mundial o paralímpico. Esta última categoría está sujeta a un cupo máximo. El número entre amba categorías también rondea los 40 atletas.

En el nivel panamericano, la beca de Excelencia (oro o campeón panamericano) es de $1.023.408, alrededor de US$667. Las categorías siguientes son de unos US$600 (plata o bronce) y US$570 (con proyección de obtención de medalla). El universo de beneficiarios se acerca a los 200 deportistas. Para jóvenes talentos de deportes de equipo (unos 100 deportistas en total), los valores bajan a unos US$285 y US$239 mensuales.

Además del difícil acceso a las becas, los montos —teniendo en cuenta el equipamiento, viajes, staff, programas de entrenamiento, etc.—, en la mayoría de los casos no alcanzan para cubrir lo mínimo indispensable. Si a ello se suman las denuncias de deportistas sobre el decaimiento de la infraestructura y el funcionamiento del CeNARD (que no es exclusivo de esta gestión, vale decir), el contexto es aún peor.

Si se mira el espejo regional, el contraste es fuerte. Brasil mantiene un sistema de financiamiento específico para el deporte olímpico a través de recursos provenientes de las loterías; Chile cuenta con programas estatales de apoyo al alto rendimiento y Colombia sostiene un sistema de becas para sus atletas (aunque también es cuestionada en ese país). Los tres exhiben presupuestos para el deporte superiores al argentino.

Talento sin financiamiento

En 2014, los integrantes de la denominada "Generación Dorada" del básquet argentino (grupo que de consagraciones deportivas sabía bastante) se plantaron frente a la conducción de la Confederación Argentina de Básquetbol por una crisis económica e institucional que había llevado a la entidad al borde del colapso. Los héroes de Atenas 2004 sentían que el crecimiento exponencial del deporte, del cual eran —junto a otras leyendas como León Najnudel— los principales artífices, no era acompañado por una gestión acorde al nivel que mostraban en cancha.

“Solo con huevos y corazón no alcanza”, se le ha escuchado decir a los principales referentes de ese equipo, Emanuel Ginóbili y Luis Scola. Hoy, esas palabras vuelven a encontrar eco en Santa Fe. Argentina seguirá llenando podios, pero el talento, sacrificio y pasión de los atletas nacionales nunca reemplazarán una política de financiamiento sostenida en el tiempo que los acompañe.

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