Guillermo Amstutz es ingeniero civil y fue delegado de la Dirección Nacional de Vialidad en Mendoza durante la presidencia de Alberto Fernández. El exfuncionario es uno de los detractores de la decisión del gobierno de Javier Milei de disolver el organismo.
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Fue titular de Vialidad en Mendoza y se opone a la disolución: "Sin caminos no hay país"
Guillermo Amstutz cuestionó la decisión del Gobierno y defendió el rol del Estado en la infraestructura. Dijo que no hay superpoblación y pidió eficiencia sin motosierra.
En diálogo con Sitio Andino, sostuvo que la iniciativa oficial –frenada temporalmente en la Justicia – representa “un error gravísimo” que, de prosperar, “postergará el desarrollo territorial del país y profundizará las desigualdades”.
“La vialidad no es solo una obra. Es planificación, criterio técnico, visión de país. Si el Estado no define por dónde quiere crecer, entonces lo harán los intereses privados. Y no siempre coinciden con el bien común”, planteó.
Disolución de Vialidad Nacional: la crítica a la “visión privatista” y el rol del Estado
Para Amstutz, detrás de la embestida contra Vialidad hay una concepción de país que resigna la planificación estatal en favor del mercado. Señaló que, sin la participación del Estado, la toma de decisiones sobre infraestructura quedaría en manos de intereses privados: “Si yo vengo del sector ganadero, voy a priorizar los caminos hacia donde está mi negocio. Pero un país necesita una visión más amplia”, ejemplificó.
Además, remarcó que el organismo cumple funciones que no son rentables para el sector privado, como el mantenimiento de rutas alejadas de los centros urbanos, la reposición de señalización o el control técnico de obras.
Cuando se trata de mantener caminos en zonas alejadas o de difícil acceso, Amstutz insistió en que “ninguna empresa lo va a hacer si no es rentable”. Y agregó: “Vialidad tiene personal que trabaja con 15 grados bajo cero en la cordillera o a 40 grados en el desierto. Esa tarea es del Estado”.
“No hay superpoblación en Vialidad, hay desinformación”
Uno de los principales argumentos del Gobierno para disolver Vialidad es que está “superpoblada” de empleados y repleta de personal administrativo sin funciones. Amstutz lo negó y aportó estos datos:
- En todo el país hay 5.200 empleados, de los cuales 1.300 trabajan en la sede central (en CABA).
- En Mendoza, hay 208 personas para más de 2.300 km de rutas nacionales.
- El promedio de personal por distrito es de 160 empleados.
“Dicen que el 70% son administrativos. Eso es mentira. Mienten con alevosía. En Mendoza hay maquinistas, laboratoristas, operarios de obra, personal técnico. Gente que trabaja con sol, con nieve, con viento zonda. Y que cobra su sueldo por eso”, sostuvo.
También objetó que los gremialistas estén liberados por su función sindical. “En Mendoza no hay ni un solo delegado con licencia gremial. Todos cumplen horario. No se puede demonizar al trabajador para justificar un ajuste”, dijo.
Corrupción y la necesidad de eficientizar la administración pública
El exfuncionario admitió que puede haber casos de corrupción, pero que eso no justifica desmantelar un organismo. “En mi gestión al frente de Vialidad manejé más de 50 millones de dólares. Si alguien tiene pruebas de irregularidades, que las presente en la Justicia. Pero no se puede generalizar con liviandad”, advirtió.
También dijo que es necesario mejorar la eficiencia estatal: “Hay que premiar al que cumple y sancionar al que no trabaja. El Estado necesita reglas claras. Pero eso se logra con gestión, no con motosierra”.
Amstutz reconoció que en su paso por la gestión también hubo dificultades. Citó el caso de los puentes caídos en el Valle de Uco, que colapsaron entre 2020 y 2021 y aún no han sido reparados.
Reconoció ineficiencias en la parte técnica para diagramar la obra (“demoramos más de lo que se debiera”) y resaltó que una vez iniciadas las labores, la inflación complicó la ejecución. “La empresa que ganó la licitación ya no tenía posibilidades de invertir, porque no recuperaba lo que ponía”.
Y cerró con una advertencia: “La vialidad nunca va a ser autosustentable. Es un servicio público que requiere inversión del Estado. Sin caminos no hay integración, no hay producción, no hay país”.