En la larga sesión de la Cámara de Diputados del miércoles,el oficialismo logró la media sanción del proyecto de adhesión argentina al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT). La iniciativa impulsada por elGobierno nacional se aprobó con 147 votos afirmativos y 93 negativos. Será girada en revisión al Senado.
Luego de sancionar iniciativas económicas clave para el Ejecutivo, la reforma a la carta orgánica del Banco Central, la Cámara de Diputados y el proyecto de Inocencia Fiscal II, los libertarios consiguieron la ratificación del acuerdo firmado por la Argentina en 1970 que el Senado aprobó en 1998, pero restaba la aprobación de la Cámara baja, una obsesión del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, señaló Noticias Argentinas.
Después de décadas de discusiones inconducentes, la gestión de Javier Milei retomó el debate a partir de una exigencia de Estados Unidos en el marco del acuerdo recíproco de comercio e inversión firmado en febrero pasado en Washington. Tras meses de un andar errático, finalmente llegó al recinto.
La aprobación fue durante la madrugada de este jueves, con reserva del capítulo II, por lo que deberá volver en revisión a la Cámara Alta para su sanción definitiva y su posterior puesta en vigor.
Qué es el Tratado de Cooperación en materia de Patentes y qué implica
El PCT (Patent Cooperation Treaty) es un sistema internacional -al cual ya adhirieron 158 países del mundo- que permite simplificar el registro de patentes a través de un formulario de solicitud unificado. Se trata de una suerte de mercado común de patentes que presenta oportunidades para investigadores y empresas argentinas para acceder más fácilmente a otros países y comercializar sus desarrollos y productos.
Sin embargo, también contrae riesgos porque la adhesión argentina al tratado de cooperación internacional también permitirá que multinacionales extranjeras puedan patentar con mayor facilidad. El patentamiento de medicamentos estadounidenses, por ejemplo, podría perjudicar o retrasar la producción de genéricos de laboratorios nacionales, que comercializan drogas a valores considerablemente más bajos. Esa situación podría eventualmente trasladar parte de esos costos al sistema de salud y encarecer el acceso a medicamentos para la población en general.
El persistente y eficaz lobby de los laboratorios nacionales, representados por CILFA y Cooperala, logró permear la discusión, y sus argumentos en defensa de la industria nacional de medicamentos fueron tenidos en cuenta por Cancillería y el Ministerio de Economía, que convalidaron dejar en reserva el capítulo 2. Esto significa que Argentina adherirá al sistema internacional de patentes, pero mantendrá el control local sobre ciertos instrumentos de evaluación técnica y de patentamiento.