El rescate de más de 80 animales de un criadero ilegal en Guaymallén expuso una realidad estremecedora. Pero, lejos de terminar con el allanamiento, la historia recién comienza: los perros y gatos ahora enfrentan un largo proceso de recuperación, mientras la asociación que los asiste pide ayuda urgente para sostenerlos.
Rescataron más de 80 perros de un criadero ilegal en Guaymallén y piden ayuda urgente
Los animales vivían hacinados y en condiciones extremas en un criadero. Desde la Asociación Salvando Patas solicitan la ayuda de los mendocinos para enfrentar gastos millonarios.
Un escenario de abandono extremo
El operativo se realizó en una vivienda de calle El Sauce, tras denuncias que derivaron en una investigación de Zoonosis. Allí, personal de Policía Rural, junto a áreas municipales y el Ministerio Público, encontró un panorama de hacinamiento, suciedad y abandono.
Más de 80 perros vivían entre desechos, agua estancada y sin atención veterinaria. Según se investiga, eran utilizados para cría ilegal. Todos fueron rescatados y trasladados a organizaciones proteccionistas, mientras que el responsable quedó detenido.
Con el paso de los días, el rescate continuó. Algunos animales habían quedado ocultos, imposibles de capturar en un primer momento.
"Habían quedado perritos que no se dejaban agarrar, todos muy ariscos. Nunca nadie los ha tocado", relató en declaraciones a Sitio Andino, Aldán una de las jóvenes que pertenece a la Asociación Civil Salvando Patas.
Finalmente, lograron retirar más animales: dos perras, cinco gatos adultos y una camada de cinco gatitos recién nacidos. Aún queda una última perrita por rescatar.
Miedo, dolor y un proceso lento de recuperación
El daño no es solo físico. Muchos animales no conocen el contacto humano, y eso se traduce en miedo extremo. "Se esconden, no se dejan tocar y si hay algo abierto se pueden escapar", explicó la joven.
Sin embargo, también hay señales de esperanza: "Con paciencia, en dos o tres días ya los pueden alzar. Empiezan a confiar", destacó A. En paralelo, los cuadros de salud son graves. Los rescatistas describieron situaciones límite:
El estado general incluía desnutrición, anemia severa y enfermedades avanzadas.
Pérdidas que duelen
A pesar de los esfuerzos, no todos lograron sobrevivir. "Un cachorro de apenas 15 días falleció por una gran parasitosis", afirmó Aldán.
Por otra parte, también murió una perrita que había sido sometida a una amputación: "La tuvimos internada, con transfusiones, pero no la pasó".
Sin duda, estas historias reflejan la magnitud del abandono previo y el esfuerzo que realizaron los animales por sobrevivir y tener una vida mejor.
Hogares de tránsito: el primer paso hacia una nueva vida
Hoy, los animales están distribuidos entre distintos hogares temporales. Allí comienzan a recuperar lo más básico: seguridad.
Desde la organización explicaron que aún necesitan más hogares de tránsito, ya que no pueden dar los animales en adopción definitiva por tratarse de un caso judicial.
"No hablamos de adopción todavía, pero muchos tránsitos terminan en eso", explicó Aldán de la organización Salvando Patas. En este sentido, explicó que durante este proceso, la asociación cubre todos los gastos.
Una ayuda que no alcanza, gastos millonarios y un golpe inesperado
El rescate implica un enorme esfuerzo económico. A los costos veterinarios se sumó un imprevisto que agravó la situación. En uno de los traslados, una voluntaria chocó su auto.
El hecho generó nuevos gastos urgentes que deben afrontar. Ahora, tienen que abonar una multa de 470 mil pesos y una franquicia de un millón y medio.
Es decir que en total, se suman más de 2 millones de pesos a las deudas ya acumuladas
Es por esto que solicitan la ayuda de los mendocinos para cubrir los gastos y salir de la gran deuda que atraviesan en este momento.
Frente a este escenario, la asociación lanzó un pedido urgente a la comunidad. "Toda ayuda económica siempre es bienvenida, así sean dos pesos, todo aporta". También necesitan donaciones materiales y apoyo en difusión.
Un final abierto, una oportunidad colectiva
El rescate logró sacar a decenas de animales del horror. Pero ahora, el desafío es otro: darles una vida digna. Entre el miedo, las secuelas físicas y las pérdidas, también aparece algo nuevo: la posibilidad de confiar. Y en ese camino, la ayuda de la comunidad puede marcar la diferencia.
El operativo permitió poner fin a una situación de maltrato extremo, pero también dejó en evidencia una realidad que no termina con el rescate. Detrás de cada animal salvado hay un proceso largo, costoso y profundamente humano, sostenido por voluntarios que, aún con recursos limitados, no dejan de intervenir.
Hoy, esos perros y gatos empiezan a transitar un camino desconocido: el del cuidado, el contacto y la confianza. Algunos avanzan rápido; otros necesitarán más tiempo. Pero todos dependen de lo mismo: una red de ayuda que les permita seguir adelante.
La causa judicial seguirá su curso. Mientras tanto, en silencio y lejos de los expedientes, la verdadera recuperación ocurre todos los días en cada hogar de tránsito, en cada tratamiento veterinario y en cada gesto solidario.
Porque esta historia no terminó con el allanamiento. Recién empieza. Y su desenlace, en gran parte, también está en manos de la comunidad.