El increíble caso del robo frustrado al Banco Provincia de Baradero, provincia de Buenos Aires, sumó un capítulo clave en los tribunales. La Justicia federal procesó a los integrantes de una banda que intentó excavar un túnel para saquear la entidad, en un episodio que mezcla planificación criminal, un ex policía de oscuro prontuario y una denuncia que arruinó los planes.
Procesaron a 12 personas por el intento de robo a un Banco: "Una ensalada de cacos viejos"
Procesaron a la banda que intentó un robo boquetero al Banco Provincia en la provincia de Buenos Aires. Un mail anónimo frustró el plan delictivo.
Una "ensalada de cacos viejos" y el boquete que no fue
El intento de robo ocurrió el pasado domingo 14 de junio, cuando un grupo de once delincuentes — "una ensalada de cacos viejos", como lo catalogó uno de los investigadores ya que algunos de ellos superan la edad de jubilación— intentó taladrar un túnel desde una ferretería contigua para acceder a la bóveda del banco ubicado sobre la calle Laprida. Sin embargo, los delincuentes desconocían que cada uno de sus movimientos era vigilado de cerca por la Policía Bonaerense. Al activar accidentalmente un sistema de alarmas interno, los delincuentes se vieron obligados a abortar el plan a las apuradas y, al salir a la calle para escapar en dos camionetas, se encontraron rodeados por los efectivos policiales.
El juez federal de Morón, Jorge Ernesto Rodríguez, dictó el procesamiento de los acusados bajo el cargo de tentativa de robo agravado y en banda. Siete de los sospechosos, identificados con los antecedentes más severos, recibieron prisión preventiva y millonarios embargos que alcanzan los 20 millones de pesos. Durante el operativo posterior, los investigadores incautaron amoladoras, discos de repuesto, mazas, palas, dos pistolas y un fusil FAL oculto en el aguantadero de Paso del Rey perteneciente al líder de la organización, Carlos Daniel Maidana, un ex oficial de la Policía Federal Argentina.
¿Cómo se enteró la Policía del golpe antes de que ocurriera?
A pesar del despliegue logístico y las herramientas secuestradas, el verdadero quiebre en la investigación se originó mucho antes de que los boqueteros rasparan el primer ladrillo. La pesquisa comenzó el 19 de mayo gracias a una pormenorizada "denuncia anónima" que llegó a la casilla oficial de la Superintendencia de Investigaciones de Delitos Complejos de la Policía Bonaerense.
El correo electrónico, que los investigadores describieron como redactado con la precisión técnica de un abogado, aportó detalles rigurosos sobre la organización y dio los nombres de tres cabecillas, con Maidana a la cabeza. El texto advirtió que la banda barajaba dar el golpe en la sucursal de Morón o, en su defecto, en la localidad de Baradero, lo que permitió activar tareas de seguimiento encubierto y escuchas telefónicas durante veinte días antes de los arrestos.
El golpe terminó de la peor manera para una banda experimentada pero desactualizada ante las tecnologías de seguridad privada. Lo que proyectaban como el robo del año en la provincia de Buenos Aires terminó asemejándose a una comedia de enredos criminales. Un “buchón” y un sensor de movimiento bastaron para desarmar el túnel de los sospechosos, antes de que pudieran tocar el botín.