La muerte de una mujer y la donación de sus bienes a su última pareja, podría ser un relato más amoroso que judicial; sin embargo, ahora es un culebrón porque se ha denunciado que los actos de traspaso de las propiedades los habría expresado estando ella en terapia intensiva, y sin embargo, contarían con actas notariales de un escribano que daba fe de semejante milagro. Así, la alta sociedad sanrafaelina vive con expectativa el avance del caso del mecánico, el escribano y la difunta donante.
Donaciones por amor en terapia intensiva: el caso del mecánico y el escribano
La Justicia investiga si una mujer internada en coma pudo donar bienes ante escribano. Hay dos imputados y herederos que cambiaron el rumbo del caso.
La narración podría comenzar por los avatares de la mujer: Eleonora Fabre Del Pozzi era hija de un conocido y longevo deportista que tuvo el sur mendocino, a la sazón un francés que hasta formó parte de la Legión Extranjera. Pero sufrió una patología que la llevó rápidamente a la muerte.
Ingresó al hospital Schestakow el 29 de setiembre de 2024 con un fuerte dolor abdominal; en urgencias se entendió que la inflamación y la fiebre reflejaban una infección; pero finalmente se encontraron con un caso irreversible, por más que programaron una intervención quirúrgica.
El asunto es que desde el día 30 ella ya estaba con respiración asistida y el 31, tras operarla, la derivaron a terapia intensiva. Desde esa fecha habría estado sedada; pero su novio, el mecánico, Aldo Zucca, aduce que el día 1 de octubre ella le realizó actos de donación ante un escribano público. Pero ese día, Eleonora ya estaba en terapia intensiva…
Hay que hacer una pausa para señalar que ya resultaba llamativo que le haya traspasado sólo cinco de los siete inmuebles que poseía; ¿por qué dejaría dos inmuebles sin decir para quiénes son? Y que Zucca saliera con la escritura traslativa de dominio a ponerlos en alquiler casi en forma inmediata. Es aquí donde los querellantes aducen que entiende que esa documentación es apócrifa, y que usaros para alquilar las casas es otra estafa a terceras personas; con lo que podría sumar en el proceso en su contra el delito de estafas reiteradas, además de falsedad de instrumento público y falsedad ideológica.
Ahora, ¿por qué lo de la falsedad ideológica y a quiénes afectaría esa causa? Al escribano Omar Lana San Blas que redactó que “ante mí”, la moribunda había firmado, incluso, unos cero ocho de las transferencias de algunos vehículos horas antes de morir, siempre en terapia intensiva.
Cuentan que el libro del escribano tendría al menos tres folios bastante llamativos con 3 actas para un mismo cero ocho, plagadas de correcciones. La primera tendría una fecha bastante remarcada. La segunda, otro mamarracho y la tercera una “apreciable diferencia entre las rúbricas, que deberá confirmarse con un perito calígrafo”.
Aquí empieza a complicarse el panorama del escribano Lana: cuando se lee un “ante mí” en un acto fechado el 7, día en que la mujer ya estaba agonizando, señala el denunciante. Es más, ella muere a la 1 de la madrugada del día 8.
¿Alcanzaron a desentubarla para que con plena consciencia efectuara la donación?
Parece que, en efecto, el escribano se constituyó en el hospital. Así, hay actas labradas con una narrativa más que extraña, por ejemplo en algunos párrafos donde el receptor de los gestos de la enferma acepta la presente donación y agradece a la donante su confianza por ser su compañera de vida. ¿Había necesidad de dejar esa constancia de gratitud?
Pero el tema no es ese sino cómo pudo expresar su voluntad esta mujer internada. Además, las testimoniales dan cuenta de que era casi imposible que estuviera recibiendo escribanos en su sala: se trata de la Unidad de Terapia Intensiva del hospital.
La jefa de terapia intensiva, la kinesióloga, la jefa de enfermeras, y algunos más declararon desde que llegó al quirófano hasta que se murió, esta “donante” estuvo inconsciente y en coma.
¿Salió intubada del quirófano y sin, embargo, expresó su voluntad ante el notario?
El escribano también está imputado, ahora: La clave está en la certificación de firma de los cero ocho, que tendría fechada el día 7 cuando la mujer muere a la una de la madrugada del 8. ¿Cómo se explica eso cuando las testimoniales en la causa dicen que esa moribunda no podía expresarse de ninguna manera?
Una empleada del hospital narró que la paciente llegó a UTI derivada del quirófano, y estaba intubada por boca hasta su fallecimiento. Que la mantenía con sedoanalgesias, coma farmacológico… que era imposible que estuviera lúcida, estado general de inconsciencia, sin motricidad en las manos. No tenía forma de expresarse, siempre con los ojos cerrados, sin capacidad de para hablar o moverse.
Una kinesióloga relató que la mujer podía respirar sólo gracias al respirador; que le prestó asistencia desde el 29 de julio hasta el 5 de agosto; que siempre estuvo inconsciente, jamás estuvo lúcida, no tenía posibilidades de moverse. Y que estaba sedada para poder adaptarse al respirador.
Jefa terapia intensiva: “la paciente estaba intubada, tenía presión arterial baja, taquicardia. Desde el día 1 de agosto de 2024 estaba en coma farmacológico”.
Residente: “estaba en una situación neurológica que le impide al paciente moverse, hablar y/o comunicarse con el exterior”.
Pero la donación se hizo o, al menos, se certificó así por el notario. La causa tiene ya imputados al mecánico y al escribano. Y todo se descubrió porque aparecieron herederos que nadie imaginó.
Continuará…
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