La violencia de género sigue cobrando vidas en el país. En solo una semana se registraron cinco femicidios en distintas provincias, hechos que no solo estremecieron a las comunidades locales, sino que generaron un fuerte llamado de atención a nivel nacional. Un trágico crimen ocurrió en Mendoza.
Cinco femicidios en una semana: una cifra alarmante que genera preocupación en Argentina
Una nueva ola de femicidios sacude a la sociedad argentina y vuelve a poner en el centro de la atención el drama estructural de la violencia de género.
Cada una de estas mujeres tenía un proyecto de vida. Eran madres, hijas, trabajadoras y estudiantes que fueron asesinadas en contextos marcados por la violencia machista. Más allá de las cifras, estas tragedias exigen una reflexión profunda sobre las raíces culturales, psicológicas y sociales del problema.
Cinco femicidios que conmocionan y encienden, otra vez, las alarmas
-
Brenda Torres (24) fue hallada descuartizada en Córdoba el viernes 25 de julio. Sus restos aparecieron en bolsas separadas, lo que agravó el horror del caso. La joven había sido reportada como desaparecida, y sus padres exigen Justicia mientras la investigación avanza.
-
Jésica Noelia Duarte (33) fue asesinada a balazos por su pareja delante de su hijo de 7 años en la ciudad bonaerense de Berisso. El agresor, de 30 años, intentó suicidarse y permanece internado bajo custodia policial.
-
El domingo 27 de julio, en Chaco, fue encontrada sin vida Érika Almirón Romero (25). Compartía su hogar con una nueva pareja, pero la principal hipótesis apunta a su expareja, Joaquín Alfredo Pérez, detenido en Corrientes cuando intentaba huir. La autopsia reveló signos de asfixia.
Ese mismo día, en Mendoza, fue hallado el cuerpo de Flora Inés Moyano (61). La víctima había sido golpeada en el rostro y luego estrangulada con un objeto similar a una correa o cinturón. El acusado, Walter Jesús Molina (60), fue imputado por femicidio y homicidio agravado por el vínculo.
-
El 30 de julio, Cristina Stefanía Civardi (22) fue asesinada por su pareja, un efectivo de la Policía. La joven recibió un disparo a corta distancia mientras estaba recostada en una cama. El femicida utilizó su arma reglamentaria para ejecutarla de un tiro en el cuello.
Comprender la violencia de género desde lo psicológico
Sitio Andino dialogó con Nancy Caballero, psicopedagoga y Licenciada en Psicología, para analizar esta preocupante seguidilla de femicidios. Según la especialista, la violencia de género es síntoma de una sociedad profundamente intolerante.
El dolor no solo es emocional, sino también económico y social
“Estamos en una sociedad increíblemente violenta. Nunca se ha hablado tanto de tolerancia. Nadie tolera que alguien piense distinto o que sea distinto”, expresó Caballero quien también es Magister en Psicología Social. “La violencia en general afecta mucho la salud mental de las víctimas y lógicamente las pone permanentemente más en riesgo”.
Por otra parte, el factor psicológico del agresor es un aspecto relevante para comprender el por qué de esa tragedia. Según Caballero, el victimario “es una persona que no sabe vincularse en términos de simetría con su pareja”. Además, la necesidad de control y denigración hacia los demás son señales que presenta para fortalecer la autoestima.
El impacto del femicidio en las familias y el rol del Estado
Caballero, Magister en Psicología Social, también advierte que los femicidios dejan huellas profundas en el entorno familiar de las víctimas. El dolor no solo es emocional, sino también económico y social.
Incluso cuando una mujer logra alejarse del agresor, muchas veces no cuenta con las herramientas para rehacer su vida. Las órdenes de restricción, solas, no garantizan su seguridad. “A veces, la mujer abandona la situación de abuso, pero carece de recursos para buscar otro lugar. Si se muda u obtiene una orden de alejamiento, el abusador puede reaparecer e intentar restablecer el contacto”, aseguró la doctora en Psicología a este medio.
La especialista insiste en que las soluciones no deben limitarse a lo urgente. Para evitar nuevos casos, es esencial construir redes integrales de apoyo: atención psicológica, vivienda segura y acceso a recursos que permitan a las víctimas recuperar su autonomía.
Los femicidios ocurridos en solo una semana no son hechos aislados, sino el reflejo de una violencia estructural profundamente arraigada en la sociedad argentina. Cada caso evidencia la urgencia de políticas públicas integrales, sostenidas y con perspectiva de género. No alcanza con indignarse ante cada crimen: es necesario transformar esa conmoción en acción colectiva y estatal que proteja a las víctimas antes de que sea demasiado tarde.