martes 22 nov 2022
Análisis

Pobreza, Argentina y su eterna deuda social

Los índices de pobreza e indigencia no decaen en la Argentina y en Gran Mendoza superan la media. La necesidad de medidas urgentes de control de la inflación.

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Por Marcelo López Álvarez 29 de septiembre de 2022 - 10:00

Más de diecisiete millones de argentinos viven en la pobreza en la Argentina, en términos de porcentaje el 36.5 % de la población, con una leve baja respecto al segundo semestre del año pasado. La indigencia en tanto afecta a casi el 9 % de la población (8.8) con un leve crecimiento.

La mayoría de la larga lista de indicadores que brindó ayer el largo informe del INDEC dan mejor que la medición anterior, pero es cierto que el proceso inflacionario aunque se debe aclarar que son los números cerrados a fin de junio es decir que no contemplan los tres meses de récord inflacionario y la considerable pérdida de los ingresos en el tercer trimestre de este año.

El Gran Mendoza está por arriba de la media nacional con un 38.6 por ciento consolidando así una realidad que viene de arrastre de que el conglomerado mendocino tienen niveles de pobreza en forma permanente, cosa que no debe sorprender si se tiene en cuenta que los ingresos de Mendoza son los más bajos de la región y también por debajo de la media nacional.

La situación de niveles de pobreza sigue siendo crítica entre los menores de 15 años que llega al 50,9%, entre los 15 y 29 alcanza al 43,3% en personas; en tanto que se ubica en el 32% de las personas entre 30 y 64 y del 12,1% en mayores de 65.

El porcentaje de hogares por debajo de la línea de pobreza alcanzó el 27,7% y en ellos reside el 36,5% de las personas. Dentro de este conjunto se distingue un 6,8% de hogares por debajo de la línea de indigencia que incluyen al 8,8% de las personas. Esto implica que, para el universo de los 31 aglomerados urbanos de la Encuesta Permanente de Hogares por debajo de la línea de pobreza se encuentran 2.684.779 hogares, que incluyen a 10.643.749 personas; y, dentro de ese conjunto, 660.494 hogares se encuentran por debajo de la línea de indigencia, lo que representa 2.568.671 personas indigentes.

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Los datos del INDEC de pobreza e indigencia remarcan que las políticas de combate de los dos flagelos siguen siendo escasas.

Los datos del INDEC de pobreza e indigencia remarcan que las políticas de combate de los dos flagelos siguen siendo escasas.

El informe del INDEC ratifica el problema de ingresos que está indisolublemente unido a los índices de pobreza, algo que ya venimos planteando en este espacio hace tiempo.

La incidencia de la pobreza y la indigencia resultan de la capacidad de los hogares de acceder a la canasta básica alimentaria (CBA) y a la canasta básica total (CBT) mediante sus ingresos monetarios,

En ese sentido se observa según en el INDEC que los ingresos en el primer semestre aumentaron a un nivel similar a la CBT, lo que dio lugar a la pequeña reducción de la tasa de pobreza; y menos que la CBA, lo que explica el aumento de la tasa de indigencia del conjunto de la población en el promedio del semestre (situación que cambia en el tercer trimestre)

En promedio, el ingreso total familiar aumentó un 29,1% y las canastas en promedio aumentaron 33,8% (CBA) y 29,0% (CBT).

Para el INDEC el ingreso total familiar promedio de los hogares pobres fue de $58.472, mientras la CBT promedio del mismo grupo de hogares alcanzó $93.177, o sea que la canasta está casi un 38 por ciento sobre los ingresos promedios.

Ayer el CEPA también difundió un nuevo informe sobre ingresos donde advierte que "el salario de empleo no registrado perdió contra la inflación (mientras que) la evolución del RIPTE (los sueldos de quienes trabajan en relación de dependencia) en términos reales se mantuvo estable, al igual que la de la jubilación mínima".

En este contexto, por primera vez en mucho tiempo los dos principales líderes políticos del país hablaron el mismo día, el tópico que cada uno de ellos eligió no hace más que ratificar que las ideas de construcción política y de país son bien diferentes (¿ e irreconciliables?).

Mientras Cristina Fernández no eludió el tema de día, sacó la primera amarilla al equipo de Sergio Massa a quien cuido especialmente en el texto, pero Matias Tombolini quedó a tiro de la expulsión por dos amarillas.

La vicepresidenta remarcó lo obvio; el crecimiento de la indigencia remarca que la inflación de alimentos no cesa y se deben tomar medidas urgentes.

El cuidado expreso a la figura del aliado político y hoy capitán de tormentas tiene una explicación; la propia vicepresidenta le explico más de una vez a sus colaboradores que entiende la posición de Massa que le tocó un momento en el que tiene que hacer crecer la economía, limitar la emisión, mantener el tipo de cambio competitivo para exportar pero bajo control para el mercado interno, cuidar las reservas, bajar la inflación, mejorar los ingresos y bajar el déficit fiscal.

Mauricio Macri, en cambio, eligió reforzar la figura represiva como apoyo a Rodríguez Larreta en su conflicto educativo y a las patronales en los conflictos salariales

Los cierto es que el primer semestre es una película y el segundo semestre (que se conocerá en febrero del año próximo) será otra, excepto que en el cuarto trimestre del año haya una política muy fuerte de contención de precios y recuperación de salarios que (como venimos contando) es un rumor permanente pero que hasta ahora no se concreta y que no es otra cosa que ayer comenzó a reclamar la vice presidenta y principal figura política del oficialismo.

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