Khalil Gibran nos introduce con su cuento "La estatua" en un mundo en el que el mirar de otro modo permite encontrar oportunidades.
Khalil Gibran nos introduce con su cuento "La estatua" en un mundo en el que el mirar de otro modo permite encontrar oportunidades.
Cierta vez, entre las colinas, vivía un hombre poseedor de una estatua cincelada por un anciano maestro. Descansaba contra la puerta cara al suelo. Y él nunca le prestaba atención.
Un día pasó frente a su casa un hombre de la ciudad, un hombre de ciencia. Y, advirtiendo la estatua, le preguntó al dueño si la vendería.
-¿Quién desea comprar esa horrible y sucia estatua? -respondió el dueño, riéndose.
-Te daré esta pieza de plata por ella -dijo el hombre de la ciudad.
El otro quedó atónito, pero complacido.
La estatua fue trasladada a la ciudad sobre el lomo de un elefante. Y luego de varias lunas el hombre de las colinas visitó la ciudad y, mientras caminaba por las calles, vio a una multitud ante un negocio, y a un hombre que a voz en cuello gritaba:
-Acérquense y contemplen la más hermosa, la más maravillosa estatua del mundo entero. Solamente dos piezas de plata para admirar la más extraordinaria obra maestra.
Al instante, el hombre de las colinas pagó dos piezas de plata y entró en el negocio para ver la estatua que él mismo había vendido por una sola pieza de ese mismo metal.
Mirar de otro modo
Contra lo que cree la mayoría de la gente los relojes de cuarzo no fueron inventados por los japoneses sino por suizos, los mismos suizos que fabricaban relojes de máquina. Desecharon el proyecto porque pensaban que no iba a funcionar. Algún japonés en una feria de relojes en Suiza se llevó la patente y el resto es historia conocida.
La empresa más conocida fabricante de rollos de fotografía también fue precursora de las máquinas digitales, no sabemos si por negligencia, malas decisiones o no darle valor desechó desarrollar ese proyecto y apostó a los rollos.
Yahoo en 2005 líder para la publicidad online, no vio la importancia del servicio de búsqueda, que ya tímidamente esbozaba Google. “No vió” las tendencias de consumo y la necesidad de mejorar la experiencia de los usuarios. En 2002, pudieron adquirir Google, pero no lo hicieron. Por eso hoy googleamos y no yahooamos.
Son ejemplos de grandes empresas internacionales que al igual que el habitante de las colinas tenían en su casa un buen negocio que no supieron valorar.
En empresas de menores dimensiones y con temas quizás no de la trascendencia que vimos recién pasan cosas similares.
Puede ser un empleado talentoso, un proyecto encajonado, una idea desvalorizada.
Que encontramos (y vemos)
Estos son ejemplos de los cuales la estatua cara al suelo del hombre de las colinas es una metáfora.
Recomendaciones
“El verdadero viaje del descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con ojos nuevos”. Marcel Proust.
Amigo/a lector/a: ¿La estatua en tu empresa está de cara al piso o la exhibís generando valor para verla?
* En colaboración con la Lic. Sofía Florín, especialistas en Psicología Organizacional, Emprendedores y Empresas Familiares
