La discusión, debate y repudio por las actitudes de Javier Milei y sus principales dirigentes siguen tomando vuelo y ya llegaron en la Justicia. Ayer se registraron varias presentaciones en sede judicial por violencia económica contra el dirigente paleo libertario después de agitar las aguas de la devaluación y la hiperinflación. La más destacada, la que presentó el propio Alberto Fernández que se suma a la de Patricia Bullrich pero en este caso por la difamación a su persona durante el debate presidencial.
El unánime repudio y la lluvia de comunicados, sumado a las denuncias judiciales y propios cortocircuitos internos hicieron mella en Milei.Sintió el golpe, solo así se explica la inedita decisión, para su forma de comunicación, de convocar a una conferencia de prensa donde redobló la apuesta, y pretendió desarticular culpas. Después de escucharlo dos puntos destacables. El primero que obvió hablar sobre la avalancha de repudios de todos los ámbitos y solo se centró en contestar a sus adversarios políticos.
La segunda; suena muy extraño que un dirigente político con intenciones presidenciales y que se dice economista no sepa que una serie de afirmaciones, como las suyas, generan sí o sí un terremoto económico más aún si es el politico argentino que tiene mayor caudal electoral propio de acuerdo al último turno electoral nacional de las PASO.
Alguien que asegura (como lo hizo una vez más ayer) que se dedicó -hasta que desembarcó en la política- a la economía y la asesoría no sepa que sus actitudes encajan perfectamente con el combustible necesario un golpe de mercado habla muy mal de sus conocimientos.
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Javier Milei en la inedita conferencia de prensa de ayer dónde se defendió y aseguró que nada tiene que ver con la disparada del dólar y el riesgo de hiperinflación.
Mientras se esperan las medidas que Sergio Massa prometió en su última aparición televisiva que pasarían, entre otras, por la activación del segundo tramo del Swap con China y la licitación del 5G para incrementar las reservas y calmar a los mercados esta tarde se conocerá la inflación de septiembre agregando más tensión. Si es que eso fuera posible.
Milei y su sequito, de dudosa preparación para enfrentar un desafío como gobernar un país, niegan terminantemente que sus declaraciones estén vinculadas con el espectacular salto del dólar blue sin embargo los datos (algo que debería ser fundamental para un economista) lo contradicen notablemente.
Tomemos como referencia el día anterior a la asunción de Sergio Massay veamos que paso con los distintos dólares hasta el viernes anterior al debate y el martes del exabrupto.
El 2 de agosto de 2022 el dólar oficial estaba 140 pesos, el blue 292 y el MEP 280. El viernes anterior al debate el oficial 367 (162% más) el Blue 880 (201% más) y el MEP 805 (188% más). Un comportamiento parejo siguiendo e incluso un poquito por arriba de la inflación.
Sin embargo, el lunes después de las declaraciones de Javier Milei se rompió absolutamente la tendencia y en un solo día el blue se disparó casi 200 pesos, mientras el MEP lo seguía, pero a menor ritmo. De los datos surge que atraso cambiario no había, y menos algún cambio de situación en la macro que justificara un salto de ese tipo.
La explicación es un sola, el candidato a presidente de la Nación con mayor cantidad de votos les pedía a los ciudadanos que se desprendieran de los pesos retirándolos de los bancos y compraran dólares. No hay forma de verlo más clara excepto dibujándolo con palotes.
Hiperinflación, un poco de historia
Milei y sus libertarios de juguete, al igual que la mayoría de los políticos argentinos junto los genios económicos que circulan por la tele y muchos analistas tienen aversión por los números y la historia. Es común escuchar decirles por estas horas que estamos hiperinflación y es el peor momento de la historia económica.
Argentina tiene una particularidad su último proceso hiper inflacionario que serviría para comparar situaciones acompaños a dos gestiones presidenciales. La de Raul Alfonsín y la de Carlos Menem.
Así los primeros días de febrero de 1989 el dólar cotizaba a 17,60 Australes y en el comienzo de abril de 1991 se cambiaba un dólar a 10 mil australes. Obviamente semejante devaluación, imposible mensurarla en porcentaje, fue la actora principal de una inflación en 1989 de 3079% y en 1991 de 2314%
La hiperinflación que se fagocita ingresos (salarios y jubilaciones), licuan patrimonios de las industrias y dispara los indices de pobreza e indigencia es consecuencia directa de mega devaluaciones como las del fin de la década del 80. Extraño que un economista y candidato presidencial no lo sepa, o quizás lo sabe y en realidad es su objetivo, siguiendo las enseñanzas de Domingo Cavallo, de hacer estallar todo para imponer en vez del cambio de moneda y la convertibilidad -ahora si- directamente la dolarización. El sueño que Cavallo y Menem no pudieron concretar.