sábado 3 dic 2022
Opinión

Hacia dónde va el mundo del trabajo: ¿Semana laboral de cuatro días?

En Gran Bretaña adhirieron a una experiencia piloto de 6 meses para testear la eficacia y eficiencia de aplicar la semana laboral de 4 días.

Cerca de 70 empresas con más de 3300 empleados en Gran Bretaña adhirieron a una experiencia piloto de 6 meses para testear la eficacia y eficiencia de aplicar la semana laboral de 4 días, comenzaron a ofrecer algunas conclusiones preliminares sobre la medida tras haber llegado a la mitad de ese lapso.

Los empleados obtienen un día libre pagado semanalmente durante el transcurso de la prueba.

En una evaluación a mitad de camino relevando a 41 de las 70 empresas los investigadores encontraron que 88% de los encuestados afirmó que la semana de cuatro días “está funcionando bien” para su negocio, al menos en esta etapa.

Otro de los resultados interesantes es que el 86% de los encuestados afirmó que es “extremadamente probable” o “probable” llegar a considerar mantener la política de cuatro días por semana una vez finalizado el período de prueba.

La directora ejecutiva de una de las empresas dijo “Hasta ahora, la prueba de cuatro días a la semana ha sido extremadamente exitosa para nosotros. La productividad se ha mantenido alta, con un aumento en el bienestar del equipo, y nuestro negocio tuvo un desempeño financiero un 44 % mejor”.

Distinciones

Nos pareció muy interesante esta información para pensar y repensar qué está pasando.

En primer lugar pensamos que debiéramos distinguir en qué tipos de empresas podría aplicarse este tipo de alternativas. ¿Vale para todo tipo de empresas y rubros? En empresas con turnos rotativos con equipos y máquinas funcionando las 24 hs ¿sería aplicable?

Otra distinción que nos parece importante es cuál es la situación social y económica en donde se busca este tipo de modificaciones.

Hace muchos años en Argentina se intentó una experiencia parecida pero no para buscar un mayor bienestar o eficiencia. Fue durante una de las reiteradas crisis socioeconómicas, la consigna era “trabajo para todos”. Un grupo asistía la mitad de la semana y otro grupo la otra mitad obviamente esto implicaba una disminución del salario. Como era de esperar la medida fue resistida por el sindicato y no prosperó.

Creemos que no debe ser lo mismo implementar este tipo de funcionamiento en países estables económicamente y con necesidades básicas satisfechas que en países inestables y con un porcentaje importante de su población sin las necesidades básicas satisfechas.

Coincidimos en los objetivos: mejorar el bienestar, generar satisfacción, trabajo para todos, pero debemos ser cuidadosos al momento de proyectar cambios que pueden no ser viables en diferentes contextos.

Cómo era, cómo es, cómo será

La pandemia, de la cual casi nos hemos olvidado, nos dejó consecuencias, nos cambió, al mundo entero y al mismo tiempo, todos perdimos algo, familiares, amigos, trabajos, proyectos, costumbres.

Hizo obsoletos modos de trabajar y obligó a desarrollar habilidades nuevas a nivel familia, trabajo, educación y formación.

No sabemos aún cuánto y cómo esos cambios perdurarán pero sí podemos afirmar que nada será lo que era. Esto no lo decimos con tono nostálgico ni mucho menos, como consultores somos conscientes de que los cambios llegan y no es ese el problema, sino que se pone en juego nuestra capacidad de adaptación, y ahí se puede presentar el conflicto.

La vida y el mundo siempre fueron complejos, también las organizaciones, pero hoy nos encontramos con un cambio de ritmo, todo parece más rápido, ¿nos hace más fuertes o más frágiles?

¿Los paradigmas actuales en el mundo del trabajo pueden dar cuenta de lo que las organizaciones necesitan?

Creemos que nos conviene revisar las creencias, los modos de hacer, acostumbrarnos a la convivencia de nuevas y “antiguas” en el trabajo, la integración de las nuevas tecnologías con el talento humano.

El futuro es un verdadero desafío para todos aquellos que creemos aportar conceptos y prácticas para que trabajar sea una experiencia de satisfacción y no sufrimiento.

¿Modificar el esquema de trabajo semanal con jornadas de ocho horas (las clásicas cuarenta horas semanales) estará incluido? suponemos que sí, ¿de la forma en que se hace la experiencia en Gran Bretaña? No sabemos, rescatamos qué explora formas nuevas, creemos que de algún modo se queda corta como factor de cambio.

Creemos que falta explorar mucho más que cuestiones de tiempo, fundamentalmente en lo que tiene que ver con nuevas habilidades y aptitudes que el mundo del trabajo requiere y requerirá de los protagonistas.

Futuro.

No sabemos qué sucederá, pero creemos que esta experiencia piloto deja en claro que algo se está moviendo. ¿Es el final? No, pero es un comienzo. Bienvenida la experiencia, Bienvenida la innovación. Bienvenido arriesgar con ideas y prácticas.

La pandemia nos enfrentó a nuestra vulnerabilidad humana y, además, nos desafió en los paradigmas, la cultura, las costumbres, nuestras habilidades, cambió las tendencias del trabajo y el consumo.

Es nuestra responsabilidad como profesionales, como dueños de empresas, como encargados de gestionar personas, generar nuevas estrategias que acompañen la evolución de la sociedad.

Las nociones de espacio y tiempo fueron cuestionadas por la pandemia y esperamos que lo sigan siendo, es de los cuestionamientos que nacen las nuevas tendencias. Es cierto que el cerebro humano necesita sus tiempos para adaptarse, quizás la vertiginosidad de los tiempos no sea la adecuada para la adaptación humana, también eso es un desafío. Adaptarse consume recursos cognitivos y estos no son inagotables.

¿Estaremos a la altura de estas demandas?

Amigo lector: ¿Está aferrado a los viejos esquemas o abierto a nuevas posibilidades?

* En colaboración con la Lic. Sofía Florín, especialistas en Psicología Organizacional, Emprendedores y Empresas Familiares.

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