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Tercera cámara del crimen

Doble homicidio de Corralitos: testigos intentaron “salvar” a los acusados

Hoy comenzó el segundo debate por el crimen de Federico Chaparro y Miguel Ruarte, quienes fueron acribillados cuando iban a pagar los sueldos en un galpón de Guaymallén. Por el hecho, ya fue condenado un hombre a la pena máxima.
Por Gabriela Guilló

Cerca de las 10 comenzó en la Tercera Cámara del Crimen el debate por el doble homicidio de Corralitos, ocurrido el 26 de marzo de 2010 y en el cual fueron asesinados Fernando Chaparro y Miguel Ruarte.

Por el hecho están imputados Fernando Rivarola y Ariel Cepeda. El primero llega al debate con prisión preventiva, mientras que el segundo lo hace en libertad.

Los hombres están sindicados como parte de la banda que acribilló a las víctimas que se movilizaban a bordo de un Fiat Duna con destino al galpón Ruggieri, de Guaymallén, donde debían realizar el pago de sueldos a los empleados. Para ello, llevaban en el vehículo $71 mil.

Rivarola esposado, detrás, el padre de Federico Chaparro, una de las víctimas.

Esta mañana, en tanto, algunos testigos se sentaron frente al Tribunal e intentaron “salvar” a los imputados. Tal es así que Mario Trevisa, vecino de Cepeda y ex cuñado de la madre de Rivarola indicó que ese 26 de marzo concurrió a firmar un contrato como garante para un hijo de su hermano. Tras la firma, en la puerta se encontró con Rivarola, quien desde un auto de color negro lo chistó y le dijo “Don Mario”.

Esta versión fue reforzada por el hermano de Trevisa, quien también se encontraba en el lugar para la firma de la documentación, realizada durante la tarde de ese día de marzo, y también vio a Rivarola. A ninguno de los hombres le quedó constancia escrita de los papeles firmados y según indicaron no se realizó en presencia de un escribano.

Por su parte, el sobrino de Cepeda, Daniel, sostuvo que esa fatídica tarde de marzo se encontraba en el galpón junto a su tío, quien trabajaba en el lugar, tomando una gaseosa y esperando cobrar.

“Salimos cuando sentimos varios disparos y nos dijeron que habían intentado robar”, dijo el joven, quien debió dejar de trabajar en el galpón tras la detención de su familiar.

Por su parte, los testigos presenciales de los homicidios, el chofer del Duna, Daniel Musri y el custodio Miguel Castro reconstruyeron el hecho, aunque no lograron identificar a los responsables.

Si bien Castro, policía retirado y quién es ese momento se desempeñaba como seguridad, indicó que logró ver al hombre que le apuntaba con un arma en la cabeza, durante la rueda de reconocimiento no logró identificarlo.

El debate continuará mañana.

El caso

Federico Chaparro y Miguel Ruarte fueron asesinados a balazos cuando se encontraban en el interior de un Fiat Duna en Corralitos, a pocas cuadras del galpón Ruggeri donde debían realizar el pago de sueldos.

Los hombres fueron interceptados por dos vehículos, una camioneta Ford Ecosport y un Renault Clio, en la intersección de Buenos Vecinos y Mariani. Desde los rodados descendieron alrededor de cuatro hombres armados que se dirigieron al Duna y comenzaron a disparar.

Como consecuencia, Chaparro y Ruarte murieron en el acto. Tanto el chofer como el acompañante resultaron ilesos.

De acuerdo a la investigación, los ladrones contaban con el dato preciso del momento en el que un auto con el dinero para el pago de sueldos transitaría por la zona. Tras la balacera, no lograron llevarse el botín.

En tanto, en abril de este año, durante el primer juicio realizado de la causa, fue condenado a prisión perpetua Javier Wekid, por homicidio criminis causa, mientras que Raúl Massman recibió una pena de 4 años de prisión por ser partícipe secundario del hecho.

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