El viernes 8 y el sábado 9 de noviembre, Godoy Cruz vivió dos intensas jornadas a pura alegría brasilera, con la 6° edición del festival Mendoza en Bossa, que se desarrolló en el Teatro Plaza. En esta oportunidad, el público pudo disfrutar de grupos y solistas locales, nacionales e internacionales, con las presentaciones de Tatiana Molina (Chile) y Bruna de Moraes y Peter Mesquita (Brasil). Además, se realizó un homenaje al gran compositor Vinicius de Moraes, de la mano de destacados músicos locales.
Declarado de interés Cultural por la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Mendoza, el Mendoza en Bossa fue organizado, una vez más, por la Fundación Aquarela, con el apoyo de la Municipalidad de Godoy Cruz, a través de su Dirección de Cultura, Patrimonio y Turismo y el Consulado General de Brasil en Mendoza.
El grupo encargado de llevar adelante este importante encuentro musical y cultural estuvo conformado por Miguel Ángel Pereyra, gestor cultural y Presidente de Fundación Aquarela; el músico y decente Oscar Puebla, de vasta experiencia en el medio y Vicepresidente de la fundación; la Tesorera Gabriela Constantini y la Relacionista Pública Daniela Gallardo.
Según Pereyra, un eterno enamorado de la cultura brasilera desde su adolescencia, desde hace seis años, el encuentro tiene como objetivo fundamental la difusión de ambas culturas en ambas geografías, para tender lazos que permitan hermanarnos, fomentando y respetando las particularidades culturales de cada país.
Entretanto, la agenda de actuaciones comenzó el viernes con la performance del grupo local Trajetória, ganadores de la V edición del Concurso de Música Popular Brasilera, Brasil en Mendoza. El cuarteto integrado por Pablo Contreras (percusión); Lautaro Michaux (Piano); María del Valle Garro (voz) y Rodrigo Botacaulli (bajo) realizó un interesante recorrido por las variantes interpretativas de la Música Popular Brasilera (MPB). A su paso, el trío sanjuanino Sem Dança abordó un amplio repertorio de reconocidos compositores e intérpretes del país homenajeado, poniendo un especial énfasis en su vertiente jazzística.
En el cierre de esta primera noche dedicada a lo mejor de la música del país hermano, la guitarrista Tatiana Molina conquistó al público local con su voz cautivante y canciones de gran riqueza melódica y poética, que atravesaron ritmos como el bolero brasilero, la samba, el foro o la MPB. La intérprete, nacida en Cuba y radicada en el país trasandino, estuvo acompañada por un multicultural grupo conformado por los músicos chilenos Pablo Ortiz (piano, trompeta) y su hija Laura Mancera Molina (bajo), a los que se les sumaron los mendocinos Marcelo Narváez (percusión); Luis Martinetti (flauta) y Rubén Martínez (guitarra, bajo).
Recordando al maestro
