7 de abril de 2026
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Salud

Alzheimer, una enfermedad que los médicos no pueden detener

Afecta a una de cada ocho personas de más de 65 años y a casi la mitad de las mayores de 85 años.

Por Sección Ciencia y Tecnología

Como cada 21 de septiembre, se conmemora el Día Mundial del Alzheimer, instaurado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Internacional de Alzheimer, con el objetivo de  informar para lograr una mejor calidad de vida para quienes sufren esta enfermedad.

Actualmente, el Alzheimer afecta a uno de cada ocho mayores de 65 años, y a casi la mitad de los mayores de 85 años. Con el aumento de la expectativa de vida se estima que en Latinoamérica la cantidad de personas con Alzheimer aumentará casi un 300% en los próximos 20 años.

Se trata de una alteración neurodegenerativa primaria sobre la cual después de 100 años todavía se está luchando para encontrarle una cura. Cuando una persona padece esta patología, experimenta cambios microscópicos en el tejido de ciertas partes de su cerebro y una pérdida progresiva, pero constante, de una sustancia química vital para el funcionamiento cerebral, llamada acetilcolina.

El neurociéntífico Facundo Manes, fundador del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco) consideró que "si bien la enfermedad de Alzheimer no es parte del envejecimiento normal pero la edad es su principal factor de riesgo". Y destacó que "es un trastorno degenerativo cerebral crónico que afecta en forma progresiva la memoria, la conducta, otras funciones cognitivas (por ejemplo, el lenguaje) e impacta en la vida diaria de los pacientes y sus familias".

La enfermedad representa la causa más común de demencia, acaparando entre un 60% y un 70% de los casos y Manes destacó que "la demencia tiene un impacto físico, psicológico y económico, no sólo en la persona enferma, sino también sobre la familia de la persona afectada, los cuidadores no familiares, el sistema de salud y la sociedad en su conjunto".

"Es por ello que suele referirse a los trastornos cognitivos y a las demencias como 'la nueva epidemia', con importantes consecuencias a nivel sanitario y económico", consideró el doctor Ignacio Demey, jefe de la Unidad de Neurociencias Cognitivas del Instituto de Neurociencias Buenos Aires (Ineba), quien detalló que "la incidencia anual de demencia en Latinoamérica es de 9,2 casos por mil habitantes".

En ese sentido, existe consenso científico sobre que la enfermedad se debe detener en sus etapas iniciales, incluso mucho antes de que aparezcan los síntomas, ya que –según Manes- "los cambios en el cerebro se producen décadas antes de que se haga evidente la enfermedad clínicamente, por lo que los desafíos más importantes de las investigaciones actuales y futuras consisten en detectar la enfermedad cuanto antes y en desarrollar drogas efectivas que modifiquen la biología de la enfermedad para utilizarlas desde la etapa inicial".

"Retrasar la aparición de la enfermedad de Alzheimer es un paso importante en la lucha contra la enfermedad. Si la aparición de la enfermedad de Alzheimer se pudiera retrasar cinco años, se reduciría drásticamente a aproximadamente la mitad del número de personas enfermas en 30 años ya que, en el momento de su estadio avanzado, los pacientes estarían alcanzando su expectativa de vida", sintetizó.

A pesar de que año a año se incrementan la cantidad de enfermos -en el mundo aparece un nuevo caso cada cuatro segundos-, es un problema que se esconde o se ignora y eso empeora la situación de pacientes y cuidadores, ya que se demoran los diagnósticos y los tratamientos.

"Lo principal es reconocer los primeros síntomas –aseguró el doctor Santiago O' Neill, jefe de Neurología Cognitiva del Instituto de Neurociencias de Fundación Favaloro-, que suelen ser: pérdida de la memoria, dificultad para realizar tareas habituales, problemas con el lenguaje o dificultad para encontrar las palabras justas y cambios en la personalidad y el carácter".

Existen múltiples tratamientos en etapas de experimentación pero ninguno logró, hasta la fecha, detener los cambios cerebrales y frenar la progresión de la enfermedad. Sin embargo, hay  innumerables herramientas a disposición de pacientes y cuidadores para que quienes padecen una demencia puedan estar mejor, desde el tratamiento de problemas asociados, como la depresión, hasta los medicamentos para mejorar la memoria.

Fuente: Infobae

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