Andrés Origaen aprovechó para hacer una escapada a su provincia y se vino con la ropa de la AFA puesta. Es que tuvo que disputar dos amistosos en La Rioja y Santiago del Estero con la selección sub 15 y espera el llamado para volver a los entrenamientos.
Mendocino de Selección: Andrés Origaen está en el sub 15 y ya juega sus primeros partidos
El mendocino, de 15 años, juega de enganche o delantero, y habló con SITIO ANDINO sobre su precoz ingreso al combinado nacional. "Hay técnicos que van viendo partidos de toda la AFA, y me habían visto jugar contra River, Boca, Racing. A partir de ahí llamaron al coordinador del club y le avisaron para que me fuera a entrenar con la Selección", cuenta Origaen, que desde los 12 años están en Newell's Old Boys.
|
Andrés es enganche y recibió elogios del "Tata" Martino, ahora en Barcelona. |
El futbolista juega desde los tres años, y antes de pasar al equipo rosarino, en nuestra provincia se entrenaba en escuelitas y luego en Independiente Rivadavia. Así, relata que después de pasar una prueba hecha en Mendoza, fue a Rosario a realizar otra y allí le comunicaron que había quedado. Además, explica que desde el comienzo, por consejo de los familiares, entendió que su futuro estaba en el fútbol, por eso no dudó en irse a vivir a otro lado para comenzar su carrera deportiva.
La actualidad de la Lepra, último campeón del fútbol argentino, hace que el entorno se haga más propicio para las divisiones inferiores. De esta manera, deja escapar que hace un tiempo pudo recibir consejos del actual entrenador del mejor equipo del mundo. Sí, el "Tata" Martino. "Él se acerca a algunos de los que ve que tienen más futuro. Habló con Ezequiel Ponce (goleador de su categoría en la AFA que ya se entrenó con la reserva) y también conmigo", detalla emocionado.
|
Origaen, con la de Newell's.
|
Con todo por delante, Andrés Origaen se concentra en sus objetivos más cercanos y no desespera. Menciona que aguarda para ser llamado al Sudamericano que se desarrollará en Bolivia, y que el entorno "rojinegro" es muy tranquilo y todos se llevan bien. Sólo queda esperar si, en unos años, esta promesa de raíz local da sus frutos.