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Teatro

Mendoza ovacionó el regreso de Drácula

A sala llena, el público local revivió la magia del musical más famoso del país. Con extraordinarias incorporaciones y un Juan Rodó inalterable en su papel del temido vampiro, la pieza deslumbró de principio a fin. Repite hoy y mañana.
Por Eugenia Cano

Cristian Lozano   
Pasan los años y el éxito sigue intacto. A dos décadas de su primer estreno en el Luna Park, “Drácula”, la creación musical del dúo Cibrian-Malher, no deja de sorprender el fanatismo y la emoción que provoca en el público.

Es que la historia cargada de dramatismo, terror, ternura y romanticismo conmueve a quien la mira. Esta devoción se sintió anoche, en un Teatro Plaza colmado en sus localidades que no quiso perderse el regreso de la pieza teatral.

En el marco de la gira en honor a los 20 años, la obra llegó a Mendoza con una puesta renovada. Se percibieron arreglos musicales, algunos cambios en la escenografía y en el vestuario de época que continúa siendo de una gran belleza. Pero sin lugar a dudas, las incorporaciones en los roles protagónicos femeninos son el gran acierto y revelación.

Candela Cibirián Tapia – sobrina del autor - en rol de Mina, es impecable. Su caudal de voz le imprime fuerza y al mismo tiempo calidez al personaje de la joven a quien el vampiro confunde con un antiguo amor. Otra mención merece Luna Pérez Lenning, que con tan sólo 16 años interpreta el papel de Lucy con una gran madurez.

Por su parte, el perpetuo Juan Rodó, continúa impactando con su voz y presencia en el papel del Conde Drácula. Se estampa en el escenario refleja la solidez y la confianza de ya llevar en su ADN, después de 20 años, sangre de la criatura de Transilvania.

Cristian Lozano   

Las canciones siguen enamorando con un efecto hipnótico. Y la escena donde el amor vence finalmente a la inmortalidad es de un dramatismo conmovedor, convirtiéndose de ésta manera en la más memorable.

De principio a fin la obra es un gran placer para los sentidos, aunque las dimensiones del teatro local resultaron por momentos limitadas para el gran despliegue de la puesta, que supo brillar con más grandilocuencia en oportunidades anteriores (Teatro Independecia).

Cristian Lozano   

Al margen de este detalle, el público mendocino disfrutó de una noche inolvidable y prolongó por extensos minutos un aplauso de pie que emocionó al elenco completo. Como no podía se der otra manera, la ovación se la llevó Rodó, el eterno Drácula.

Con seguridad “los amantes seguirán amando y el sol saldrá igual”, pero cada vez que este clásico del género musical recobre vida de la mano de sus autores, continuará confirmando su vigencia.

Para quienes quieran volver a ver la obra y los que todavía no lo hicieron, la función se repite hoy y mañana a partir de las 20. Teatro Plaza, Calle Colón 27 de ciudad. El precio de las entradas es de 90 y 100 pesos para la platea alta y de 130 y 160 platea baja. Todas son numeradas.

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