Independiente Rivadavia, entre el fervor y la falta de equilibrio
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Estuvo cerca de la hazaña, aunque se quedó sin nada. Fuente foto: Fotoreporter
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Independiente Rivadavia volvió a morder el polvo, tras ser derrotado una nueva vez en esta Primera "B" Nacional; fue una caída que a pocos se les hubiese pasado por la cabeza en la manera en la que llegó; hubo hazaña hasta donde se pudo y otra vez ese ventarrón del rival que desplomó el conjunto de ideas propuestas por el entrenador, Roberto Trotta.
El "Azul" es un equipo en formación dicen algunos, pero claro, las fechas comenzaron a rodar y la cinta de "en construcción" ya no le cabe más a esta realidad adversa del elenco del Parque. Fueron sólo los primeros 10 minutos de la etapa inicial, donde el once mendocino entendió el mensaje de poner el balón en el suelo, "jugar" y distribuir situaciones arriba sin complicaciones en el fondo con el objeto de triunfar.
Tan sólo un instante de ilusión se le permitió a este equipo. La colocación de Martín Puchetta como lateral por la derecha (no es su puesto original, es central), tras la lesión de García en la semana previa al cotejo, sirvió para que el local se sucediera en centros por su sector que terminaron con concreciones delante del pórtico de Josué Ayala.
Y no vino solamente un mazazo, sino que el contrario propinó tres puñaladas en media hora de juego, denotando que, Independiente Rivadavia, no encuentra el modo de hallar el punto justo en las marcas; el "uno" mendocino respondió de alguna manera con creces en ese tramo primero porque la cosa podría haber sido peor, hasta ahí era negocio el 0-3.
Sin embargo, el Azul miró el arco de enfrente, el DT movió el banco, y el ingresado Javier Rossi produjo un quiebre en las circunstancias del encuentro. En su primer contacto con el esférico logró que el portero local le cometiera infracción para que después Carboni lo cambiara por gol.
Para emparejar las acciones restaban otros dos; el segundo tiempo tuvo otro ritmo y la "Lepra" se fue al humo para arriba, abrochando con una intervención genial otra vez de Carboni y después una buena aparición de Gutiérrez, el tan ansiado 3 a 3.
Para agarrarse la cabeza fue lo que vino luego. En la última bola del cotejo se durmieron todos en el fondo "Azul" y los tres puntos finalmente fueron del local, merced a la intervención de Barone, una de las figuras de la cancha.
En síntesis, el cuadro "Leproso" fue un combinado de dos caras. A saber, una la de atrás, esa que parecía haber tenido un comienzo propicio y que terminó dejando muchas dudas en virtud a lo que viene; y por otro lado el ataque, quien tuvo en Carboni, Rossi, Parisi y el "Palote" Vega los motores para alcanzar el horizonte del empate.
Más allá de las conjeturas, a Independiente lo encierra una realidad, la del promedio, la de todos los años. Pero por momentos dio muestras que está vivo, que aceitando los componentes necesarios la historia puede ser otra.
Diego Ceballos, el párrafo aparte
El juez de la contienda había dirigido dentro de todo sin problemas, pero cometió un error garrafal al anularle un gol lícito a Indpendiente cuando todo estaba por concluir.
Era la igualdad.