Una retrospectiva de la gran artista japonesa Yayoi Kusama (1929) reúne más de cien obras entre pinturas, trabajos en papel, esculturas, videos, slideshows e instalaciones- abre sus puertas el próximo domingo en el MALBA.
La fachada del museo y los jacarandá de la cuadra de Figueroa Alcorta 3415 -bañados de icónicos lunares rojos- son tan sólo un anticipo de lo que depara Obsesión infinita, la exposición -que promete ser uno de los hitos de la escena artística local 2013- y el primer desembarco de esta artista en América latina.
La muestra presentará un recorrido exhaustivo de piezas creadas entre 1950 y 2013, que navegan entre la pintura y la performance, entre el estudio y la calle, como evidencia del itinerario artístico de esta japonesa nacida en Matsumoto en 1929, quien decidió voluntariamente instalarse en una clínica psiquiátrica de Japón, donde reside desde 1977.
Su obra está signada por una marcada peculiaridad psicológica, a través de los infinitos espacios espejados y las superficies obsesivamente cubiertas de puntos que le han dado fama internacional y que resultan de un fuerte impacto visual al espectador.
"Mis obras mantienen una estrecha relación con mi salud mental", dijo alguna vez esta creadora que acostumbra a mostrarse en público con pelucas de colores estridentes, dueña de un espíritu utópico y anárquico, quien además utiliza sus alucinaciones -las sufre desde los 10 años- como fuente de inspiración de sus obras.
Catalogada de excéntrica, experimental, sorprendente y singular, Kusama exhibió su obra en el Museo Reina Sofía de Madrid, la Tate Modern de Londres, el Pompidou de Paris y el Whitney Museum de Nueva York.
"Obsesión infinita incluye las series más importantes de sus casi seis décadas de producción artística: se destacan sus Infinity Nets (Redes infinitas) de los años 50 y las Accumulations sculptures (Esculturas de acumulación), sus performances y happenings neoyorquinos de los años 60.
Deslumbran al espectador piezas como Autoborramiento, y sus pinturas e instalaciones recientes, como Estoy aquí, pero nada, Sala de espejos del infinito - Plena del brillo de la vida y habrá que interactuar en La habitación del borramiento, un cuarto blanco que el público intervendrá con lunares de colores a lo largo de la muestra.