En 2011, el ex soldado Seth Froom fue asaltado en su propia casa de Luisiana, en los Estados Unidos. Dos años después, junto con su amigo Sean Simone, inventaron una solución que tiene el potencial de hacerles ganar millones: un estuche de iPhone que es también un arma de electrochoques.
La particular funda del dispositivo emite un choque eléctrico que va desde un dolor leve hasta uno extremo. Para prevenir la descarga accidental, los usuarios primero tienen que activar dos interruptores de seguridad y luego presionar un botón de activación.
Es un producto de Yellow Jacket, la compañía que Simone y Froom fundaron. Ha vendido miles de estuches desde febrero a través de tiendas y en su página web. Se venden a 139,99 dólares cada uno.
No son vendidos en los estados en donde las armas de electrochoques están prohibidas, y los compradores deben ser mayores de 18 años para adquirirlos. Encajan en los modelos de iPhone 4 y 4S y vienen en negro, blanco, rosado y amarillo.
8 de abril de 2026
