Dos hermanos, uno de ellos menor de edad, fueron detenidos en Entre Ríos ante la sospecha de que fueron los autores del ataque a un productor avícola, a quien baleraron y apuñalaron al igual que su nieto con una tijera en una chacra de Puerto Yeruá, cerca de la ciudad de Concordia.
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Los balean y cortan con tijeras a un abuelo y su nieto
Los delincuentes irrumpieron sorpresivamente en el predio rural y les exigieron a las víctimas, a punta de pistola, que les entregaran el dinero que tenían guardado.
Previamente, los asaltantes redujeron a un peón, su mujer y sus dos hijos pequeños, y los obligaron a acompañarlos hasta la casa donde estaban el productor y su nieto.
Fuentes policiales dijeron que el joven recibió durante el asalto dos disparos en el cuello, mientras que su abuelo fue baleado dos veces en la cabeza, además de presentar ambos varias heridas en el pecho, producidas con una tijera.
Los investigadores estiman que las víctimas reconocieron a sus agresores y que por esa razón intentaron matarlos.
Los sospechosos detenidos integran una familia que trabajó hasta hace unos meses en la chacra de los Estivanello y que, al parecer, terminaron la relación laboral de muy mala manera.
Tras el atraco, los ladrones huyeron de la quinta avícola llevándose una camioneta Volkswagen Saveiro, propiedad de los Estivanello, y una suma de dinero.
El episodio se conoció cuando, en medio de la noche, un hombre llegó hasta una casa vecina de los Estivanello, situada a casi 2 kilómetros, pidiendo auxilio.
El hombre, un remisero de Concordia, pidió que avisen a la policía porque había sido víctima de un asalto mientras trasladaba a dos personas desde esa ciudad hacia Yerúa.
El trabajador relató a los uniformados que los desconocidos subieron al remís en el centro de la ciudad y que le pidieron que los llevase hasta la quinta avícola.
Sin embargo, en el camino, los delincuentes amenazaron al remisero con armas de fuego, lo amordazaron y ataron con precintos plásticos y lo introdujeron en el baúl del vehículo.
Dentro del habitáculo, el remisero dijo que escuchó los disparos de arma de fuego efectuados en la quinta de los Estivanello y que, cuando logró zafarse de las ataduras, corrió para pedir ayuda.
Ricardo Estivanello permanecía internado este lunes en estado delicado en terapia intensiva en el hospital Delicia Masvernat, de Concordia, mientras que su nieto Lucas permanece en una sala común, donde en las últimas horas experimentó una leve mejoría.
La camioneta en la que huyeron los delincuentes fue encontrada minutos antes de la medianoche del jueves pasado abandonada a pocos kilómetros de la localidad de Yerúa, al parecer a causa de un desperfecto mecánico.
Fuente: Crónica