Un reciente descubrimiento en una universidad de Londres supone el siguiente paso para explicar los "genes sociales" de las hormigas rojas de fuego y, quizás, de otras especies.
Un reciente descubrimiento en una universidad de Londres supone el siguiente paso para explicar los "genes sociales" de las hormigas rojas de fuego y, quizás, de otras especies.
Aunque la especie es oriunda de Sudamérica, en las últimas décadas se ha hecho famosa por ser una trotamundos: actualmente la hormiga roja es considerada una plaga en el sur de los Estados Unidos (donde ingresó por accidente en 1930, en Alabama), además de en Australia, Polonia, Taiwán, las Filipinas y en otras partes de Asia.
Para entender la relevancia del estudio hay que pensar en lo sucedido hace 300.000 años.
Según la investigación, ocurrió entonces un cambio estructural donde un número de genes de las hormigas coloradas sudamericanas mutó y hubo una inversión estructural del cromosoma.
"Existen diferencias similares en estructuras cromosómicas de las mariposas y los patrones de formas y colores de sus alas o, incluso, en algunas formas de cáncer de los seres humanos. Sin embargo esta es la primera vez que se identifica un súper gen que determina el comportamiento social", dice Yannick Wurm.
"Sólo ahora somos capaces de entender que las variantes cromosómicas determinan el comportamiento social en las hormigas rojas y, posiblemente, pase lo mismo con otras especies", dice Yannick Wurm en conversación con BBC Mundo.
Durante la temporada reproductiva, las jóvenes y aladas reinas de ambos tipos de colonias, emergen y son fertilizadas por los machos. Aquellas jóvenes reinas destinadas a establecer su propia -y única colonia-, vuelan lejos y establecen una nueva (por eso son tan efectivas al diseminarse y convertirse en plaga). Las otras se incorporarán a su colonia con múltiples reinas y permanecerán ahí.
Desde que fue declarada plaga la hormiga colorada sudamericana (Solenopsis invicta, que significa "invencible"), ha demostrado que puede resistir a todo tipo de químicos a la hora de intentar exterminarla. Incluso si numerosas colonias son borradas del mapa, al poco tiempo se las arreglan para volver a repoblar la zona sin mayor esfuerzo.
El fin de la fiesta para las "coloradas"
Las hormigas coloradas han alcanzado el nivel de plaga afuera de Sudamérica por una razón bastante simple: en Brasil o Argentina dichos insectos tienen competidores naturales igual de agresivos, que las mantienen a raya, pero afuera del continente, no.
"Actualmente hay químicos con los que se fumiga para controlar la plaga, pero estos también exterminan a los competidores naturales de las hormigas rojas", explica para BBC Mundo el Doctor Yannick Wurm.
"El problema es que, dichos químicos, al terminar también con los pocos competidores naturales que las coloradas tienen afuera de Sudamérica, dejan el ecosistema libre para que las hormigas repueblen el lugar con bastante eficacia y rapidez."
Sin embargo este nuevo descubrimiento puede suponer una solución: "En quizás 20 o 40 años se podrán desarrollar químicos que puedan atacar directamente a los cromosomas de las hormigas, para que no formen colonia", sentencia Wurm.
Fuente: BBC Mundo