El testimonio de una mujer complicó a uno de los imputados al asegurar que éste participó en el robo al blindado y que uno de los autos encontrados era de su propiedad.
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Robo al blindado: testigo complicó a uno de los imputados
Lucía Graso en 2008 estaba en pareja con Ángel Pavón, quien en ese momento le dijo ser el sobrino de Víctor Vargas.
Grasso declaró haber visto en varias oportunidades a Vargas en su casa y que las visitas estaban relacionadas con un Fiat Palio color rojo.
Vargas le dijo que guardara muy bien el auto por el Palio- y nosotros lo dejamos estacionado frente a mi casa por una semana. Después Vargas lo pasó a buscar con otros hombres y no lo vimos más, explicó la mujer al Tribunal de la Séptima Cámara del Crimen.
La mujer relató que en más de una oportunidad preguntó qué había pasado con el auto, y Pavón le respondió que se lo habían llevado para asaltar el blindado y desde ese día no se tocó más el tema.
En relación a las visitas realizadas por el hombre de pelo largo a su supuesto sobrino, Grasso dijo que fue en cinco oportunidades, siempre acompañado y para ver el auto.
Familiares amnésicos
En tanto, otros dos testigos declararon, aunque aseguraron no acordarse de nada. Se trata del hermano y la madre de la pareja de Víctor Vargas.
El primero en testificar fue Claudio Roque, cuya versión de los hechos ocurridos el 1 de setiembre de 2008 distan demasiado de la declaración realizada ese año.
La verdad no recuerdo nada y no recuerdo haber dicho eso dijo Roque en relación a sus dichos que fueron releídos en el juicio.
En ese entonces, el hombre aseguró que lo habían llamado diciendo que Vargas se había mandado una cagada y su hermana gritó ojalá maten a Víctor.
En tanto, el testimonio de su madre Margarita, fueron en la misma dirección, y la mujer no recordó ni siquiera el llamado de su hija.
Por esta razón, la fiscal Susana García solicitó que Roque sea sometida a pericias psicológicas.