El amor y el romance se apoderaron anoche del Estadio Andes Talleres, que a pesar de la insistente lluvia que cayó en Mendoza, se llenó de miles de personas ansiosas de escuchar a dos exponentes indiscutidos de la balada en América: Marco Antonio Solís y Myriam Hernández.
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El amor cantó bajo la lluvia
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Marco Antonio Solís derrochó carisma. |
El concierto que se extendió por más de tres horas, abrió con la voz femenina. Ella, la bella chilena que por primera vez tras 20 años de exitosa carrera - entonaba sus populares canciones en tierra del Malbec y el viento zonda.
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Agradecida con el público, Myriam Hernández, repartió rosas blancas.
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Durante una hora, en donde el escenario la tuvo como única protagonista, Hernández se adueñó de la atención de la gente hipnotizada ante la potencia de su voz, su carisma y el repertorio elegido, en el que no faltó por supuesto - los temas: Huele a peligro y El hombre que yo amo, escrita por el mendocino Gogo Muñóz.
Con numerosos diálogos la artista agradeció el cálido recibimiento. Compartió también el recuerdo del momento en que se convirtió en madre a horas de conmemorarse la fecha - y las veces que había ansiado poder cantar en la provincia. Al final, repartió rosas blancas entre los presentes como un gesto de gratitud.
Amor a lo mexicano
Bien dividida la segunda fracción del show, la noche trajo lo esperado por la mayoría de las 8 mil personas dispuestas en el lugar: la presentación del mexicano Marco Antonio Solís.
A esta altura, la lluvia comenzaba a sentirse para no parar hasta la última canción. Aunque la molestia del agua nunca apaciguó la participación del público que se las ingenió con paraguas y pilotos para seguir disfrutando del concierto.
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No faltaron de su inagotable discografía canciones como: Tu hombre perfecto, O me voy o te vas, A dónde vamos a parar, Invéntame, Dónde estará mi primavera, Morenita y Tú me vuelves loco, entre tantas otras. Mientras que Sigues sin mí, fue el tema elegido para que el encuentro entre Myriam y él se produjera. Sin dudas, uno de los momentos más cálidos de la noche.
La gente cantó, bailó y se mojó. Un combo que el cantautor agradeció al final del concierto pasada la una de la madrugada, donde extendió el aplauso hacia el público que se soportó la lluviecita. Al que también recomendó un buen baño de agua caliente para templar el cuerpo.
El concierto fue una verdadera oda al amor. Sentimiento que no sólo estuvo presente en el repertorio, sino en las palabras de cierre: Cantémosle al amor hermanitos, que es lo más importante. Dejemos entrar esa energía en nuestros corazones, dijo Solís también invocando a Dios. Y como no podía ser de otra manera, fue Te extraño más que nunca, el tema que puso punto final a una noche mágica para sus seguidores.