El cierre de temporada para Juan Martín Del Potro es una ondulación más dentro de la frecuencia acostumbrada. Desde que se instaló como un jugador de la elite del tenis, Delpo no hizo más que crecer y progresar en juego y en ranking. Su único retroceso fue producto de una ausencia en 2010 por la lesión y operación en su muñeca derecho. Activo y competitivo su evolución lo depositó en este final de 2012 dispuesto a discusiones francas con los mejores de este deporte.
2013: ¿ El año Del Potro?
Cuando se marca que un top del tenis tiene margen para mejorar eso no significa desconocer las virtudes actuales. Se puede esperar más de aquellos que tienen potencial para explotar. Para correr los límites. Del Potro puede todavía correr esa sinuosa línea que lo separa de los rivales superiores. Los inferiores, los de menos ranking, no consiguen inquietarlo. Son "liliputienses" tratando de voltear al gigante. Casi nunca lo logran.
Del Potro va y viene contra los jugadores de más arriba. Roger Federer, a pesar del 5-3 a su favor en los choques en 2012, parece más terrenal luego de los triunfos consecutivos en la final de Basilea y el cierre del grupo en el Masters de Londres. David Ferrer lo sigue complicando y Delpo sintió que Novak Djokovic es de una clase superior tras el partido que le dio vuelta en el O2, luego de un dominio colosal tras el 6-4 y el 2-1 con el saque. Sin Rafa Nadal en la escena, queda Andy Murray como el otro acertijo para resolver.
El mundo del tenis vaticina que Del Potro y Tomas Berdych son los indicados para perforar esa delgada membrana que divide a aquellos que practican un tenis de ciencia ficción del resto. Delpo tiene a la vista cuales son las fortalezas y debilidades de su oferta. Sufre con la movilidad, pero cada vez menos. Su servicio es más ganador de puntos y su segudo saque acompaña mejor. No tiene mucha alternativa cuando lo ponen en situación defensiva, pero concede menos posibilidades de ser dominado. Sale con sutilezas cuando la oportunidad se presenta y sigue precisando que el partido no se haga largo: 1,98 metros lanzados a la dinámica de un intercambio exigente, sufre un desgaste evidente.
Una observación del ex tenista británico Greg Rusedski, experto comentarista de la BBC, sirve para decodificar como ven a Del Potro fuera de la cotidianeidad doméstica: "Cuando Del Potro está concentrado y en acción, es dificil saber si va ganando o perdiendo. No se logra advertir bien qué le pasa. Eso es una virtud cuando se juega con los mejores...". Para un medio como el nuestro, que sublima las emociones, ese dato es clave para completar al Del Potro del circuito, alejado de la atmósfera contaminada de Ezeiza para adentro.
Del Potro parece listo para intentar un ataque certero a la colina más alta. Su temporada ya terminó y muy bien. En Australia puede empezar su año. El avance es para que consiga no lo que le falta, sino lo que aún no experimentó. Si el horóscopo chino del tenis así lo marca, veremos si 2013 es El Año Del Potro.
|
|