La indefinición que se advertía en Angelici respecto de la continuidad de Falcioni ya no sería tal. Siente el presidente de Boca que más allá de haber perdido la segunda de las tres finales que jugó el equipo en 2012 (Libertadores, Copa Argentina y Supercopa), las formas en las que se expresó el equipo son las que realmente lo alarman y lo terminan por convencer de que el proceso está quebrado. Siente la mayoría de los dirigentes que sucedió con el equipo lo mismo que en San Pablo en la final de la Libertadores: un grupo sin la fibra necesaria para instancias de definición.
El ciclo de Falcioni ya tiene fecha de vencimiento
Antes del partido, había advertido Angelici que las energías de Falcioni fluctuaban y comenzaba a abrir un escenario que indicaba algo. Anoche, todo esto se potenció y algunos hasta sienten que el técnico está desorientado, que ya no encuentra la forma de llegarle al grupo. Se imaginan que no será fácil la próxima semana y allí se pueden definir muchas cosas, porque aparecen en el horizonte Colón, en Santa Fe; Newell's, en la Bombonera, y Vélez, en Liniers. Allí se resolverá el futuro de Boca en el torneo y hasta algunos aseguran que si todo es negativo hasta se podría acelerar el final del ciclo de Julio César.
"No jugamos a nada. No damos dos pases seguidos", dijo Schiavi, y todos los que integran la mesa chica de la conducción del club sienten lo mismo. Pero la determinación de no ponerle un punto final a este proceso está vinculada a dos cuestiones puntuales: mantener la política de respetar los contratos y no tener un reemplazo, ya que Guillermo Barros Schelotto, el preferido de Angelici, ya aseguró que respetará su contrato con Lanús hasta junio de 2013.
El escenario está claro y no parece haber marcha atrás. Las chances de una continuidad de Falcioni se diluyeron. "Se necesita una refundación del equipo, pero es imposible hacerla con el padre de los problemas", es una frase contundente que baja desde adentro, desde el corazón de Boca.
Fuente: Cancha Llena.