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La butaca del espectador

"Bravísima", una experiencia visual

La revista de Carmen Barbieri pasó por Mendoza con una exitosa convocatoria. Un espectáculo que cautivó por su puesta en escena y los musicales, pero fue pobre en guión y algunos cuadros resultaron innecesarios.
Por Eugenia Cano

Cristian Lozano   
Carmen Barbieri junto a Santiago Bal, hacen "Bravísima"
Se abre el telón y Carmen Barbieri baja las escalinatas de una imponente escenografía envuelta en un tapado de plumaje amarillo. Pisa firme el escenario y frente a un teatro lleno que la aplaude, desafía así la cábala teatral que presagia malos augurios en torno a ese color.

Con este guiño provocador, la multifacética actriz hace su entrada triunfal en “Brávisima”. La revista que encabeza junto a su marido, Santiago Bal y que este fin de semana puso sobre las tablas del Teatro Plaza de Godoy Cruz con tres funciones (dos el día sábado y una el domingo).

Con el elenco completo (Matías Alé, Mónica Farro, Belén Francese, Toti Ciliberto, Emiliano Rella, Andrea Ghidone, Andrea Estévez ) y una exitosa asistencia de público, la obra deslumbró por su gran atractivo visual y la promesa cumplida de llevar al interior la misma puesta en escena de la Calle Corrientes. Los constantes cambios de escenografía, el lujoso vestuario, la música original y las creativas coreografías dieron cuenta de estar asistiendo a una gran producción.

No obstante, la obra no logró el mismo resultado con el contenido del guión que por momentos fue pobre en consistencia. Si bien el público disfrutó el chiste fácil y la referencia picaresca a los voluptuosos cuerpos de las vedettes, hubo sketchs cuyos diálogos pasaron sin pena ni gloria. Como el cuadro de Andrea Ghidone vestida de canillita monologando sobre la realidad político social o la escena del científico con Toti Ciliberto que se extendió más de la cuenta y sólo cosechó un tenue aplauso.

Cristian Lozano   

Los momentos más dinámicos los logró Matías Alé, quien supo entablar un ida y vuelta con el público. Por otra parte, la reciente incorporación de la revista, Andrea Estévez, fue figura en la mayoría de los cuadros y le alcanzó el escenario para mostrar sus buenas dotes de bailarina clásica. Los espectadores adoraron la caracterización de Ghidone en el rol de Marilyn Monroe y aunque Belén Francese se perdió en algunos diálogos, supo salvar la situación con su carisma.

Como todo género de revista, el espectáculo fue un popurrí de musicales, sketchs y monólogos que el público mendocino aplaudió calurosamente, pero que se extendió – innecesariamente - por dos horas. Carmen y Santiago actuaron con solidez como ejes articuladores de la apuesta y no desaprovecharon la oportunidad para bromear sobre su relación de pareja tan comentada recientemente en los programas de chimentos.

 

Mirá como fue el gran final:

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