Una pareja de jubilados de un pequeño pueblo local que están mal de salud busca recuperar el cariño de su hija exiliada en España en 2001 a través de grabaciones de DVD. La foto de ella y su bebé es la clave para que María Emilia y Juan Ignacio pongan sus pensamientos a una computadora que no responde pero registra miedos, confesiones y recuerdos.
A modo de soliloquio, la novela (Seix Barral) bucea en una familia en caída libre, más cerca de la muerte que de la vida, comandada por una madre que maneja las riendas de la palabra. Así, a través de sueños, anécdotas y experiencias se desdoblan el pasado y el presente de una supervivencia próxima a su desenlace.
"Por primera vez intenté dejar afuera toda la zona `política´ que tiene mi escritura, quise escribir una historia más íntima y circunscripta a la cuestión de la vida y la muerte, otra vuelta a los temas que me interesan: la soledad y la comunicación", cuenta a Télam Jeanmaire (1957), autor de novelas y ensayos.
Un choque constante de pensamientos indagan en un tono filosófico sobre la existencia, es que para Jeanmaire la tercera edad es el cúmulo de experiencia vital. "En los 90 lo más vivo y potente de la Argentina eran los más viejos; empecé a escucharlos: Están en un lugar donde uno puede mirar para atrás y no tiene mucho para adelante...."
De ahí que el interrogatorio introspectivo sea infinito para los personajes, el autor aclara: "La filosofía no da otra cosa que las preguntas más simples y humanas. El error es suponer que preguntarse sobre la existencia de Dios le corresponde a Aristóteles.