Omar Narváez retuvo su corona mundial
El chubutense le tributó a su padre recientemente fallecido una victoria por KO en el 11mo round y mantuvo así el título mundial gallo Jr. de la OMB por 5ta vez al batir al mexicano Johnny García. Fue en el Luna Park.
Inmediatamente a continuación, los cuatro hermanos del monarca, también ligados al boxeo, lo levantaron en andas y para completar la celebración y el homenaje también subió al cuadrilátero el primogénito del bicampeón, el pequeño Junior, su ladero inseparable.
El oriundo de Trelew, quien antes de reinar entre los supermoscas se convirtió en recordman argentino al lograr 16 defensas positivas en la categoría inmediatamente inferior, también en el marco de la OMB, pasó a disponer de un registró compuesto por 37 combates ganados, 20 de ellos precipitados, un único revés y dos empates.
Narváez tuvo, tal como es habitual, un rendimiento de menor a mayor. Esta vez los primeros capítulos fueron complicados para el pugilista local.
El desafiante (ahora 16-4-1, 8 kos), quien habìa empezado con mucho respeto, no tardo en lanzarse al ataque en base a su mayor tamaño y potencia.
A Narváez le costaba mucho atacarlo, pero de bloquear los embates del mexicano poco a poco pasó a contraatarlo en base a su andar idóneo sobre el ring y en la primera mitad de la pelea consiguió una leve ventaja.
Narváez acertaba más y mejor, a pesar de que su retador era quien tiraba golpes frecuentes y violentos.
En el séptimo episodio se sumó la levantada del anfitrión al ahogo del azteca y un cruzado de zurda en la sien le causó una caída al visitante. Sólo le faltó tiempo al campeón para concretar en ese momento la victoria. En el octavo episodio, intentando subsistir, el mexicano aplicó un cabezazo y un golpe bajo, en forma simultánea, por lo que el árbitro puertorriqueño Roberto Ramírez Junior resolvió descontarle un punto.
Desde entonces la incógnita pareció limitarse a saber si Narváez iba a precipitar la conservación de su cetro, ya que cada vez que lo encerraba lograba castigar sin pausa al "Laberinto", pero las tres caídas en el undécimo segmento le pusieron un broche adecuado al tributo para Estanislao Narváez, el padre de la criatura.
ESPN