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Entrevista

Carlos Carbone: "La poesía es sanadora. Evita locuras"

El poeta oriundo de Buenos Aires fue uno de los invitados que inauguró la Feria del Libro Provincial. Con SITIO ANDINO habló sobre su último trabajo titulado “Áspid” y la utilidad de la poesía en los tiempos que corren.
Por Eugenia Cano

Treinta años pasaron desde que Carlos Carbone dio vida a su primer libro y confiesa que aún hoy, siente el mismo temblor ante la hoja en blanco y ese lápiz que le dará materia a cada palabra. “Eso es lo único y más importante”, dice. Lo demás son cosas que ocurren por añadidura…

El poeta nacido en el partido de La Matanza (provincia de Buenos Aires) e integrante de la “Sociedad de los poetas vivos”, estuvo en Mendoza. Fue uno de los invitados a formar parte de la primera jornada de la Feria Provincial del Libro, cuyo eje temático del día rodeó el género literario que lo ocupa.

“Me pone muy contento que tengan un lugar maravilloso. Tal vez uno de los pocos lugares en la Argentina tan bellos. Y seguramente le van a encontrar la manera de que este sea un lugar de encuentro para cosas muy importantes. Y empezarlo con una feria del libro no es algo menor. Cada vez que se inaugura un espacio para la cultura hay que celebrarlo”, comentó el escritor en referencia al imponente centro cultural ubicado en Guaymallén que alberga hoy al encuentro literario local que se extenderá hasta el 4 de noviembre.

Antes de la presentación en público de su última obra bautizada “Áspid”, el escritor conversó con SITIO ANDINO y dejó entrever que quizás sea este terruño el lugar indicado para empezar la próxima criatura poética: “Todo libro de poesía cuando nace hay que acompañarlo. Es un hijo que empieza a caminar. Pero llega un momento en el que el libro vuela solo, entonces estamos en ese proceso”, comentó.

- Conceptualmente, ¿cuál es la propuesta del libro?

- El libro se titula Áspid. Áspid es una víbora. Las víboras cambian de piel… Un poco hace referencia a un proceso particular mío. Cambios de cosas que me pasaron en mi vida y viene a cumplir un poco ese proceso. También, toda la primera parte del libro habla de un arte poético. Es mi visión sobre la poesía, lo que significa escribir. Qué hace un poeta frente a la palabra. Y toda la primera parte del libro abarca eso. Después una mirada social, un poco de amor.

Ilustración de tapa del libro "Áspid".
- ¿Y para qué sirve la poesía en estos tiempo tan difíciles que nos toca vivir?

- La pregunta es linda, pero uno puede pensar que la poesía estuvo en todas las épocas. La primera actividad que hizo el hombre, no se sí escribir, pero sí fue hacer un acto poético. Y en el lenguaje popular también hay poesía. Entonces la poesía siempre nos acompaña, de alguna u otra forma. Siempre hay un hecho poético que nos supera, que nos emociona. Que nos sucede algo en la vida y queremos de alguna manera expresar. Y mientras haya alguien que tenga sentimientos la poesía va a estar, porque es un sentimiento que uno escribe. Creo que en Buenos Aires, que es lo que más conozco, la poesía goza de muy buena salud.

- Se escribe poesía, ¿pero se vende poesía?

- No sé si vende, ¿no? El surrealista decía la poesía no se vende. ¿Y por qué?, porque no se vende…

- ¿Y por qué no se vende?

- Tal vez porque se ha malcriado a la gente de que los libros se regalan. Que las grandes editoriales no apuestan por un poeta. Son ediciones de autor, muy mínimas. Pero bueno, superemos el hecho económico.

- En referencia a la lectura. ¿Leer poesía implica otro tiempo?

- Y hay que estar preparado, porque siempre uno se involucra. Cuando uno lee una novela que le pasa a otros medio que puede dejarlo pasar. Pero un poema es muy difícil mirarlo de afuera todo el tiempo. Entonces en algún momento algo que se dice ahí, a uno le toca. Y cuando la poesía te toca es todo un tema, porque ya uno no se puede hacer el distraído y tiene que empezar a ver qué pasa.

- ¿Ser poeta es una postura frente a la vida, frente a la realidad?

- Sí. En mi caso yo tengo una postura poética, política, cultural. Tengo una posición en el mundo. Eso implica también un compromiso con lo que uno escribe, lo que quiere transmitir a quién quiere llegar.

En ese acto de jugar con las palabras para encontrar el cauce que entrelace los sentimientos y vivencias con el verso preciso, el escritor retoma en la conversación su fundamento existencial y lo explica desde su visión personal:

- La utilidad es irrelevante. Es una cosa que no tiene mayor utilidad. Si yo arreglo un auto a alguien le voy arreglar un auto, cuando yo escribo poesía no sé si a alguien le va a servir. Ahora, ¿yo puedo vivir sin escribir poesía? No. ¿Puedo vivir sin leer poesía? No. Irremediablemente estoy acá. No tengo dos alternativas.

Muchos dicen, bueno es un hobby. Y ni siquiera es un hobby, porque el hobby es algo que te da enorme placer. A mí a veces no me da enorme placer. A veces sufro porque saco cosas que me hacen sufrir o revuelvo cosas de las que quisiera olvidarme.

- ¿Y cuándo salen es sanador?

- La poesía es sanadora. Evita locuras. En ese momento en el vos encontraste algo que querés decir sos el hombre más feliz del mundo. Pero son premios para uno, ¿no? El primer poema que uno escribe con una hojita y un lapicito… y después que pasaron 30 años sigo sintiendo la misma sensación. Tengo ese lapicito y esa hojita. A mí lo demás no me modificó en nada. Lo otro son cosas que te pasan. Sacás un libro más o un libro menos… Pero lo único y lo más importante es ese lapicito y la hoja en blanco temblando ante cada palabra que ponés. Después de 30 años sigo en la misma posición. Ahora, si a alguien le sirve, yo no sé. Yo no podría no hacerlo.

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