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La alquimia y la creencia en espíritus hicieron que Newton concibiera la gravedad
Estudios de alquimia, y su concepción de principio activos (espirituales) en la naturaleza, probablemente permitieron a Newton salirse de la caja y descubrir la ley de la gravedad.
En el tiempo de Newton, los filósofos naturales le habían dado la espalda a la astrología y con ella a la idea de que las influencias podían viajar a través del espacio vacío. En cambio, los impulsos debían de ser transmitidos a través de cosas tocándose entre sí. Así que si había una fuerza que movía a los planetas tenía que hacerlo a través de un medio.
Descartes creía que se trataba de un fluido, lo que movía a los planetas. Sin embargo, las matemáticas para esto no le daban a Newton. Pero si las influencias inmateriales podían existir, no había necesidad de un contacto físico para inducir movimiento este podría ser detonado a través de principios activos dentro de un objeto. Esto llevó a Newton a descubrir una simple y elegante ecuación matemática en la que no era necesaria la acción de un fluido. La palabra espíritu fue reemplazada por la plabra fuerza. La gravedad tomó el lugar de la ley de la atracción que Newton conocía de sus estudios herméticos (tradujo personalmente La Tabla Esmerlada, atribuida a Hermes Trimegisto).
Stuart Clark se pregunta ¿Fue Newton un científico o un brujo? En verdad, fue un poco de los dos. Y por eso fue que logró obtener resultados donde otros habían fracasado. Hoy en día la alquimia ha sido rezagada dentro del paradigma epistemológico dominante a un lugar marginal, acaso anecdótico, poético y poco significativo. Sin embargo, gran parte de la ciencia moderna nace de esta disciplina en la que se conjuga la ciencia y el arte, el cuerpo y el espíritu (recordemos por ejemplo a Paracelso, imprescindible para el desarrollo de la medicina). Newton no es grande a pesar de su afición a la alquimia, sino precisamente por ella. Podemos arriesgar una conjetura, todos los grandes descubrimientos de la ciencia moderna y futura tienen y tendrán una cara oculta, que los científicos no gustan de ver, un doble en la sombra, en la que relucen los principios de la alquimia, la ciencia divina.
Fuente: PijamaSurf