Las razones por las que Falcioni pende de un hilo en Boca
A pesar de ser el soldado más fiel de la dirigencia, la continuidad del técnico parece casi una utopía. El plan de Angelici que incluye al Mellizo.
Una frase pesada para el ideario del actual entrenador xeneize, que aplica otra máxima: dirigir hombres, no pibes. Demostraciones sobran. Desde su llegada a Boca hizo debutar a diez juveniles: Alan Aguirre, Juan Imbert, Fernando Evangelista, Esteban Orfano, Sebastián DAngelo, Cristian Alvarez, Jonathan Mazzola, Guillermo Pol Fernández, Franco Fragapane y Emiliano Insúa (actualmente en Godoy Cruz). Ninguno es titular hoy, y ninguno tuvo continuidad. El presidente del departamento de fútbol, José Requejo, trazó una línea: Queremos un proyecto a cuatro o cinco años, darles más proyecciones a las inferiores, y queremos entre cinco y siete juveniles en el plantel profesional. Además, necesitó ser políticamente correcto: Falcioni podría continuar si se adecua al proyecto del futuro. Si sigue, al DT no se le entregará un cheque un blanco. Otra prerrogativa apunta a revisar el manejo del vestuario. No está Riquelme, pero tampoco una tropa que se subordine al emperador. El que está solo, sin corte dirigencial.
¿Quién podrá defenderlo? La mesa chica de Boca es muy chica. Angelici y el secretario general César Martucci son los que toman las decisiones más pesadas; y desde las sombras, el jefe de Gobierno porteño. En el entorno del presidente del club xeneize dicen que la renovación o no de Falcioni está en manos de Angelici casi exclusivamente. Y que en noviembre tomará la determinación que Falcioni pretende ya. Varios miembros de la CD se sienten desplazados de la cocina. Sin embargo, advierten que si Falcioni no sale campeón, difícilmente continúe en el club.
Hasta ahora, la relación entre el presidente y el técnico es buena; creció desde el momento en que Angelici sostuvo a Falcioni en detrimento de Riquelme. Pero la unión se refrendaba por el enemigo en común y no tanto por la empatía. Con el camino allanado, la dirigencia empieza a recorrer un terreno con huellas propias. Y quiere que el modelo no se emparente con la gestión anterior. El técnico deberá hamacarse para no caer al abismo. Se siente solo y fuma. Son los nervios del que no puede sacarse de encima las miradas lacerantes. A pesar de haber hecho la tarea que querían los dirigentes.
Demasiados chispazos de vestuario
* Post empate entre Zamora de Venezuela y Boca, Falcioni le reprochó a Cvitanich que le hacía más caso a Riquelme que a él. Luego de comprobarse que no había sido así, quedó expuesto ante el plantel. Aquel 14 de febrero estalló la bomba.
* Le dio la subcapitanía a Somoza, uno de sus hombres, para el partido ante Independiente por la Sudamericana. Clemente Rodríguez se enojó: Uno estuvo mucho tiempo en el club y ganó muchas cosas. Chicos como Ledesma, Viatri, son del club. Pero bueno, es decisión de él. El defensor postulaba a otros dos amigos de Román.
* Ante las críticas de Ledesma, borró al volante de los concentrados para el último partido, ante San Martín de San Juan.
* A Javier García lo quiso fuera de Boca cuando se enteró de que se había ido de la concentración para acompañar a Riquelme a hacerse unos estudios. Tampoco lo quiso para este torneo y prefirió traer a Ustari, que en los últimos 14 meses había atajado un solo partido. Hace cuatro días, el arquero de Tigre lo defenestró: Falcioni es muy mala persona.
Funte: Diario Perfil