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Kevin Johansen: con vos, soñar no cuesta nada

El músico tocó en el Teatro Independencia junto a su banda The Nada y convirtió la noche del lunes en una fiesta. La presentación de su último disco “Bi” fue la puerta para que la música se viviera como un divertido libre albedrío.
Por Eugenia Cano

Gente bailando en los pasillos del teatro y haciendo trencito hasta el escenario, otros aplaudiendo al ritmo de la música, algunos coreando las canciones. Esta escena que bien podría corresponderse a la juerga trasnochada de un casamiento, sucedió la noche del lunes en la sala mayor de los mendocinos, mientras Kevin Johansen cerraba con cuatro bises un concierto que duró dos horas y media.

¿Quién dijo que el comienzo de una semana laboral no podía permitirse un encuentro así? Seguramente él no, ya que este cantautor mitad argentino - mitad norteamericano, maneja muy bien el tema de desestructurar lo establecido.

Kevin Johansen y los múicos de The Nada sobre el escenario del Teatro Independencia.

Así lo demuestra musical y compositivamente cuando transita de la cumbia al pop, pasando por la milonga, la rumba, la balada o la bachata – y tantos otros estilos - sin pedir permiso. Al igual que puede cantar con el mismo ahínco sobre un amor prohibido, un lunar, un guacamole y, hasta cuestionar el uso comercial de la imagen del Che Guevara. Sin pasar por alto que los idiomas tampoco representan dentro de su repertorio una barrera.

No seas nunca un “cansa - autor”, le dijo una vez un músico amigo y el hombre de voz profunda tiene claro que ese es el camino. Esa libertad artística es la que trajo a Mendoza y acompañado de sus 9 músicos aglutinados en “The Nada” presentó “Bi”. Su última producción discográfica desglosada en dos álbumes: Fogo (Pop heart) y Jogo (Subtropicalia).

   
El multifacético artista sorprendió con cada canción.

“No se preocupen, que no les vamos a tirar las 29 canciones por la cabeza”, dijo con humor Johansen al referirse al nuevo material inspirado en las influencias musicales de sus padres. Uno con mezclas de ritmos argentinos y guiños uruguayos y brasileros y, el otro, construido con sonidos más anglosajones. “Vecino”, “Picaflor”, “Jogo (Subtropicalia)”, “Baja a la tierra”, “No digas quizᔠy “Glass”, fueron algunos de los temas que se estrenaron.

Del resto de su discografía se escuchó: “El palomo”, “No voy a ser yo”, “Mc Guevara’s o Che Donald’s”, Hindue Blues”, “El círculo”, “La hamaca”, la popular “Desde que te perdí” y la genial “Cumbiera intelectual”. También pasaron por la lista de temas canciones como: “Anoche soñé contigo”, “S.O.S Tan Fashion Emergency”, “Sur o no sur”, “No seas insegura” y la mediática e infaltable “Down whit my baby”.

En cada caso, cabe destacar la calidad musical que desplegó la banda, el buen uso de la voz que hace Johansen en cada tema y las ilustraciones de Liniers como telón de fondo que se merecen un aplauso aparte.

A juzgar por la ovación y el baile final, fue un show que el público local disfrutó sin pausa; sorprendiéndose a la vuelta de cada canción. Kevin Johansen es así.  Transita por el under, camina desprejuiciado por la música, juega, se divierte, hace humor. Todo está contenido en esa valija de acordes y palabras que cuando se abre, todo puede pasar. En Mendoza se abrió y fue una fiesta.

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