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Opinión

Cristina envió una señal: ¿ni tan centralizado y tan obsecuentes?

Por Delia Segura, directora de SITIO ANDINO
Por cadena nacional otra vez, la Presidenta envió claros mensajes y señales durante más de una hora, lo que extendió su discurso en la inauguración de las obras de ampliación de la Refinería La Plata de YPF.

El gobernador de Mendoza, Francisco Pérez, fue uno de los gobernadores presentes y destinatario de algunas de esas señales, después de que él hiciera lo propio en Mendoza esta semana. En su caso, siendo la UCR y el PD los objetivos.

La Presidenta intentó demostrar que su gobierno es menos centralizado de lo que aparenta hasta ahora, mientras el gobernador lanzó el mensaje de que no es lo sumisamente obediente que le achacan los partidos de la oposición.

Igualmente, es de esperar que los opositores sigan criticando. También es cierto que hay que esperar el paso de los días para comprobar si lo dicho este jueves por ambos gobernantes implica realmente un cambio.

Antes del acto en Buenos Aires Cristina Kirchner  firmó un acuerdo hidrocarburífero con las provincias pertenecientes a la OPHEPI, las 10 productoras de petróleo. Y después la cadena nacional se centró en el control del recurso hidrocarburífero.

La Jefa de Estado empezó negando la salida del CEO de YPF, Miguel Galuccio, y siguió reconociendo una vez más que la estatización de YPF fue la medida que más nerviosismo le ocasiona, anunció novedades respecto al gas que se traducirán en un aumento de las regalías para las provincias y antes del cierre escrachó al periodista de Clarín y TN Marcelo Bonelli, a quien incluyó en la nómina de periodistas que cobraban 11 millones de la ex Repsol-YPF a través de contratos poco claros.

Pero, sobre todo, Cristina le garantizó la potestad de las provincias sobre sus hidrocarburos. Y consecuente con eso defendió tantas veces como explicó el decreto 1277 que firmó hacia fines de julio pasado y que generó tanto revuelo en Mendoza.

Acerca del viceministro de Economía, Axel Kicillof, a quien ese decreto le otorga mayor poder de fuego en la industria energética, afirmó que en la oposición quieren hacerlo parecer como un supuesto líder del "soviet petrolero argentino".

En esos términos se había manifestado antes el ex titular del Ministerio de Hacienda, Roberto Lavagna, quien consideró que el economista estrella de la administración kirchnerista, lidera una especia "sovietización" del sector energético y petrolero argentino.

Palabras más, palabras menos, la Presidenta terminó calmando a los gobernadores inquietos por el polémico decreto. Pero el de Mendoza ya había demostrado independencia esta semana, cuando el martes  (mientras él estaba en Buenos Aires) en la Casa de Gobierno local se abrieron los sobres que contienen las ofertas económicas de las 12 áreas petroleras pertenecientes a la tercera ronda licitatoria. El paquete que está en juego está formado por nueve áreas inexploradas y otras 3 ya exploradas, y la inversión ronda los $90 millones de dólares.

"Esto avanza de acuerdo a los principios y las políticas que Mendoza ha fijado como tema estratégico para la energía y la soberanía del petróleo mendocino”, dijo el ministro Rolando Baldasso, de Infraestructura, y ocasional vocero del gobernador.

¿Esto fue consensuado con el gobierno Nacional? Sin duda. No obstante, eso no quita que haya sido una fuerte acción política de Pérez.

Anoche, tras la firma del acuerdo con la Presidenta, el mandatario afirmó: "Se abre una nueva etapa de negociación y acuerdo con la Nación". Hay una mayor posibilidad de producción de petróleo y gas. Y las decisiones políticas de Pérez podrán marcar un antes y un después en esta historia.

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