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Los niños no tienen tabúes al momento de leer un libro

La editora Clara Huffmann señala que los más pequeños son capaces de adoptar ciertos temas ríspidos con naturalidad y sin la carga de prejuicios de los padres.

Por Sección Cultura

La editora Clara Huffmann señala que "los chicos no tienen tabúes a la hora de leer un libro", como referirse a la muerte o a otros temas, que provocan más inquietud en los adultos con ideas formadas y dificultad para transmitirlas.

Al frente de la colección infantil Pípala, de la editorial Adriana Hidalgo, Huffmann en diálogo con Télam refiere a una de las novedades de este mes: "La balada del rey y la muerte", un cuento de los holandeses Koos Meinderts y Harrie Jekkers e ilustraciones de Piet Grobler.

"Había una vez un rey poderoso y fuerte que tenía un solo enemigo, su nombre era la Muerte. ¿Por qué la Muerte le estropeaba su alegría de vivir; por qué tenía tanto, tanto miedo a morir?", comienza esta historia, que inserta el tema de manera natural.

Así como también el meollo del relato pasa por ver qué sucede cuando la muerte es atrapada y comienza un largo período en que a nadie le sucede algo fatal. 

Uno de los objetivos de la colección, precisa Huffmann, licenciada en sociología, "es romper con ciertos tabúes que tienen que ver, me parece, con la adultez; nosotros con ideas formadas nos preocupamos en cómo se las vamos a transmitir a los niños, cuando estos toman cualquier asunto con naturalidad y sin la carga de prejuicios de sus padres".

"Me parece interesante que el niño se enfrente a una temática como ésta, más dura, y que ese acercamiento también sorprenda a los adultos por la forma de abordarla. Hay escritores que desde hace tiempo incorporan la realidad, con temas fuertes en el género, aunque es cierto que son libros más orientados a la literatura juvenil", considera la especialista.

A su juicio, es bueno que aparezcan estos asuntos "dentro de la estructura de un cuento infantil, con reyes, con animales, sacarle la oscuridad a la cuestión y hacer algo más lúdico, menos pensado".

En este sentido, subraya Huffmann, "hay una tradición más fuerte en Europa de no eludir ningún tema en la literatura infantil,  aunque a veces va acompañado con una cierta bajada de línea o de cierta moralina".

Por el contrario, "hay libros hechos acá que no prestan tanta atención al contenido y se centran en ilustraciones demasiado coloridas. Falta una vuelta de tuerca para llamar de otra forma la atención del niño", opina.

Remontándose al origen de esta colección, nacida hace tres años, la editora señala que todo partió de un proyecto: "Empecé a investigar, a viajar para ver que se hacia en otros lugares".

Y el inicio se dio con algunos títulos traducidos, como para darle una línea y después abrimos la posibilidad de participación de escritores y artistas jóvenes argentinos. El objetivo fue acercar nuevos autores al mercado iberoamericano".

"Tratamos de que cada historia tenga su novedad, su ingenio", agrega Huffmann y menciona los títulos de los tres libros de autores argentinos que han sido publicados hasta ahora.

"Niñas", de Jimena Néspolo e ilustraciones de Marta Vicente, "un texto un poco gótico, postales de niñas bastante oscuras que cuentan pequeñas historias, y "Juan entre sombreros", una novela corta de Gastón Ganza e ilustrada por Pablo Cabrera. "Excepcional.  Con una escritura desencorsetada y un ritmo espectacular, que recrea un mundo alucinante", describe.

También, agrega la editora, "acabamos de publicar `El color de la nieve`, de Matilde y María Elina Méndez, un relato muy especial y de gran creatividad".

Una de las particularidades del género infantil, alude la especialista, es que el libro ya publicado se sigue vendiendo mes a mes, no es una cosa de novedad y punto, nunca deja de circular".

¿Qué modificaciones hubo a lo largo del tiempo, desde la época de los hermanos Grimm? "Hay ciertas temáticas universales que se recrean de manera continúa y relatos populares que se extienden en el tiempo como es el caso de las recopilaciones de estos célebres hermanos", explica.

"Creo que los modos de acercarse al género, los modos de contar -con los cambios de lenguaje-, la manera de aproximarse al lugar estético, es lo que se va desarrollando de una manera distinta a lo largo del tiempo, aunque la esencia del relato no tiene variaciones importantes", evalúa la editora.

Fuente: Telam

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