Un equipo internacional de astrónomos ha observado el corazón de un cuásar distante con una precisión dos millones de veces mayor que la del ojo humano, algo sin precedentes. Las observaciones se han llevado a cabo conectando tres telescopios ubicados a miles de kilómetros entre sí. Los científicos creen de este logro supone un paso crucial para obtener imágenes de los agujeros negros supermasivos, algo que todavía no se ha conseguido.
18 de abril de 2026
